Unai Emery da indicaciones
Unai Emery da indicaciones

El lento

El entrenador ha tardado nueve partidos en darse cuenta del potencial que el club, el Sevilla FC, le había comprado
Por  11:39 h.

En el Oeste del cine existieron el bueno, el feo y el malo; en “el alpiste de tiza galonado” de Nervión, existe, además, el lento. Pero el lento no es ningún extremo que desfallece antes de llegar al balón de posible alcance tras el que corre, aéreo regalo que le envió con porte pagado la larga visión del portero o de un defensor, no; ni es un defensa al que un delantero le ganó la ventaja que tenía, se enredó las piernas y, trabado, quedó tirado, humillado en la yerba, mientras el delantero cantaba gol, no.

El lento no es el portero que duda en la salida y cuando decide saltar de puño, el balón se lo ha llevado la ágil y rápida cetrería del testarazo de un delantero centro que lo deja dormido en las redes del gol, no. El lento no es ese centrocampista que duda con el balón en los pies y siempre acaba por pasárselo a un rival, no. El lento no es ese defensa que se adormila al ver al delantero con el balón entre los pies y cuando decide actuar, casi siempre llega a la hora del penalti innecesario, no.

El lento en Nervión es –estoy dispuesto a admitir lo contrario, pero con pruebas- el entrenador. El entrenador ha tardado nueve partidos en darse cuenta del potencial que el club, el Sevilla FC, le había comprado para la dura travesía de una temporada que incluye Liga, Copa del Rey y Champions. Y no creo que sea por torpeza del que tiene un cuatro por cuatro y trata de manejarlo como un tractor; más bien creo que es por una mezcla de miedo –llamémoslo miedo- al vacío, natural lentitud y alguna imprecisión en el mecanismo de autoenfoque. Es lento.

Si a veces demostró lucidez extraordinaria, muchas otras nos pareció que en el Oeste hubiese caído en los primeros cuadros, por lo que tarda en reaccionar. ¿Hay que jugar tantos partidos para caer en la cuenta de que algunos futbolistas –Banega, Konoplyanka…– tienen que jugar aun con las dos piernas escayoladas? ¿Es necesario ver tantos partidos para saber que sólo atacando se marcan goles? ¿Hay que hacer tantas pruebas para concluir que hay piezas de la “máquina” que tienen que estar rodando hasta el último segundo de un partido? Cinco a cero al Getafe, sí. Bien. Pero a ver si ya no hace falta andarse con tanta lentitud y nos enteramos de una vez por todas de la plantilla que le han comprado.

Antonio García Barbeito

Antonio García Barbeito

Colaborador de Opinión