El Sánchez-Pizjuán, durante el derbi liguero de la campaña pasada (Foto: Juan José Úbeda)
El Sánchez-Pizjuán, durante el derbi liguero de la campaña pasada (Foto: Juan José Úbeda)

El Picudo Rojo volvió a descabezar la Palmera

¿Qué algún día le darán fuerte al Picudo Rojo? Es posible. Pero de momento, seis y dos, ocho. Si quieres que te cuente…
Por  10:14 h.

Ya me pasó aquella vez que me emocionaron cuando vi ondear en el mismo sitio aquel “MÁS QUE MI CORAZÓN, ME LATE TU ESCUDO.” Ayer volví a sentirme muy dentro del “Sánchez-Pizjuán”, y el corazón empezó a ponérseme tonto de sevillismo cuando vi en el Gol Norte una pancarta de los Biri en la que estaban escritos –sé que ellos lo saben- dos versos de mi pregón del Centenario: “UNA PASIÓN SEVILLISTA / QUE QUIERE MORIR CONTIGO.” Hasta la muerte, Sevilla. Vamos, como para que hubiésemos perdido el partido. Imposible. Y así fue.

Seis y dos, ocho. Hagamos memoria, y apuntémoslo, que siempre hay algún olvidadizo: cero a cero en Nervión; dos a cero en Heliópolis; cuatro a cero en Nervión; y dos a cero, otra vez, en Nervión. Será que tiene uno todavía metido en el sentido la musiquilla de las sevillanas de la Feria que, sin querer, sale: si quieres que te cante los ocho goles… Ea, pues ya están ajustadas las cuentas; de momento, esta temporada –sí, también esta- Sevilla tiene un color especial, pero resulta que es el mismo: blanquirrojo, o rojiblanco. O palangana, que termina en “gana”.

Yo tenía ya apartada la leña para la hoguera de quemar entrenadores –es un decir, claro-, si el de Fuenterrabía se ponía en plan cobardón y de su cobardía se contagiaban algunos de los que no estiran el pie ni para ponerlo encima de la caja del betunero. Y cuando vi que salió con lo mejor que tiene, de entrada ganó un punto, pero a medida que la fuerza era “merina”, el calor apretaba y aflojaba la frialdad –o los años, o la justita forma- de algunos, empecé a pensar que Palmerín había comprado insecticida para matar al Picudo Rojo y volver a su territorio con la cabeza intacta y cantando lo que lleva muchos años sin poder cantar y, lo que es peor, porque además cuesta un dineral y la pólvora empieza a revenirse, sin poder tirar los cohetes que llevan meses y meses, y quizá años, sin poder lanzar al aire a celebrar una derrota del Picudo Rojo. Claro que los de los cohetes dirán que siempre queda el Rocío y pueden vendérselo a alguna hermandad que no ande muy larga de presupuesto, aunque habrán de venderlo a bajo precio, porque los cohetes pierden fuerza. Yo tenía apartada la leña, pero el gol de Gameiro, primero, y el latigazo de Coke, más tarde, hicieron que buscara agua para apagar la candela y, de camino, felicitar a Unai Emery. ¿Por la temporada? No. ¿Por la final de la Copa del Rey? ¿Por la semifinal de la Europa League? También. Pero sobre todo por mantener vivo al Picudo Rojo, ese que ha vuelto a descabezar la Palmera. ¿Qué algún día le darán fuerte al Picudo Rojo? Es posible. Pero de momento, seis y dos, ocho. Si quieres que te cuente…

Así lució la espectacular pancarta en Gol Norte (Foto: Juan José Úbeda)

Así lució la espectacular pancarta en Gol Norte (Foto: Juan José Úbeda)

Antonio García Barbeito

Antonio García Barbeito

Colaborador de Opinión