Nzonzi, en el suelo, durante el Sevilla FC-Deportivo
Nzonzi, en el suelo, durante el Sevilla FC-Deportivo

Esa tristeza

Nos darás gloria, es posible, pero no te olvidarás de echarle por encima, molida, un poco de guindilla
Por  10:44 h.

Lo decía una muchacha de la tribu, una noche en el paseo, tras haberle dicho que no a un chaval que pretendía pasearse con ella: “No es malo, no, pero es tan triste…” Eso podría decir de ti, tristeza tantas veces manifestada, cuando en las ramas de la luz hay peticiones de alegría. No eres malo, no, pero eres tan triste a veces… Ya no sé si la causa está en ti o en quien te lleva, en quien te planifica, en quien tiene que animarte. No lo sé. Lo que sí sé es que no hay azúcares del todo dulces en este ir masticándote, siempre hay una mano que viene a echarle un poco de acíbar; no hay mieles que no tengan un punto amargo en su dulce espesor. Y por lo tanto, no hay alegría  que no se ate al brazo una cinta de luto.

Así vas, con ese luto en el ánimo, tantas veces. Parece que, tres partidos de cada cuatro, honraras la memoria de alguien con esa cinta negra en tu blancor. Y así vamos los tuyos, con una alegría sin corona, con un entusiasmo que no se fía de la esquina inmediata. Nos darás gloria, es posible, pero no te olvidarás de echarle por encima, molida, un poco de guindilla. Esto es así desde hace unos años, y no sabemos cuántos más puede durar. Esa tristeza tuya, esa tristeza que te aflora cuando menos sentido tiene, cuando acabas de volver de una gran celebración, parece prima del romano “Post festum, pestum…”, porque cuando más roncos estamos de gritarte gloria, cuando más hemos levantado los brazos y la voz con tu nombre, viene el duro golpe de tu tristeza a dejarnos en estado de resaca. Ayer, frente al Deportivo, ¿qué fue de aquellos oros que cuando se pusieron por primera vez tu camiseta nos parecía que acabarían por convertirlo todo en oro, y ya ves? “Post festum, pestum…” Sí, algo así ha sido: tras el festín de ilusión y de esperanza en algunos, la fetidez. ¿Dónde los renombres? ¿Dónde aquellos malabaristas? ¿Dónde la demostrada valía? Esa tristeza tuya, ayer, en la segunda parte, cuando volvías del vestuario como si volvieras de una siesta de seis horas, como si volvieras de haberlo bailado –y haberlo bebido- todo en la Feria, ayer, ¿por qué esa tristeza, esa impotencia, esa desgana, esa guasa en algunos de los clave? Al verte en los días así, blancor con cinta negra en el brazo, vuelve a hablar el romano: “Post festum, pestum et post coitum, tedium.» Más o menos así, Sevilla. Y la liga se acaba. Y el domingo es 24. Y estamos muy lejos de los que están en el balcón…

Antonio García Barbeito

Antonio García Barbeito

Colaborador de Opinión