Nzonzi, Rami y Krychowiak, en el Real Sociedad-Sevilla (Foto: EFE)
Nzonzi, Rami y Krychowiak, en el Real Sociedad-Sevilla de la campaña pasada (Foto: EFE)

…Hasta en el andar

Este Sevilla que es tan desgraciado que cualquier día va al cine y le muerde el león de la Metro
Por  6:30 h.

No sé si el entrenador del Sevilla FC, señor Emery, conoce una vieja letra de seguiriya que, en parte, da título a estas palabras. Dudo de que en Fuenterrabía se cante, y de que la haya conocido en los años que lleva viviendo en Andalucía, pero si cualquier día la oye cantar, seguro que dice que le suena de algo: “Desgraciaito soy / hasta en el andá, / que los pasitos que palante doy / se güerven patrá.” Díganme si no fueron seguiriyeros los dos perfectos cabezazos de Krychowiak, en su área, en un intento –se supone que fue así, claro- de quitar el balón de la zona de peligro, y miren por dónde los puso como los dos mejores centros que sueña cualquier delantero. Dos cabezazos defensivos, dos balones en bandeja al contrario y dos goles que vuelven a pintarle la cara a este Sevilla fuera de su casa, este Sevilla que es tan desgraciado que cualquier día va al cine y le muerde el león de la Metro.

Sí, este Sevilla es “desgraciaito hasta en el andá…” Es verdad que en San Sebastián se encontró con un Lahoz que, con el pito, le ha “segado” al Sevilla muchas victorias o, cuando menos, muchos puntos, pero este Sevilla es la Pantera Rosa: ahora, sin que medie hachazo de un contrario, un defensa prometedor que todo lo había hecho bien, el italiano Andreolli, cae como si le hubiesen acertado en un talón con una flecha envenenada, lanzada desde la Guerra de Troya. Dicen que le esperan cuatro meses sin pisar la yerba. Una pena, porque el muchacho es de lo más serio y regular que hemos visto en la defensa sevillista. Como un triste villancico: desgracia sobre desgracia y sobre desgracia, una. ¿Cuál? El retrato del equipo, la penosa imagen de un Sevilla que cuenta del uno al diez y falla en cinco números, o sea, no acierta dos seguidos. Le zurra al Madrid con autoridad, juego y casta, y es capaz de perder con un equipo de estampitas de un álbum. Vulgaridad, impotencia, agonía, ceguera, pobreza, desconcierto, enajenación, arrastre, bandazos… O Emery no sabe qué ordena o el equipo no entiende a Emery. Ni defiende, ni presiona, ni juega, ni marca, y encima, “…los pasitos que palante doy / se güerven patrá.” A ver a qué dice Emery que hay que esperar ahora… Como no sea a la Virgen de los Reyes…

Antonio García Barbeito

Antonio García Barbeito

Colaborador de Opinión