Unai Emery habla con uno de sus técnicos, Pablo Villa, durante el partido ante el Valencia (Foto: Raúl Doblado)
Unai Emery habla con uno de sus técnicos, Pablo Villa, durante el partido ante el Valencia (Foto: Raúl Doblado)

Lamento

«Una de las cosas que más gracia me hace de los entrenadores, en general, es cuando, antes de empezar la temporada, empiezan a tirar tierra por alto»
Por  10:58 h.

Dice Hernández: “…La espuma de su figura, / hasta perder el aliento / hizo disparos de viento / con sangre de cuando en cuando. / ¿Sigue su polvo sonando? / Quiso ser trueno y se quedó en lamento.” Una de las cosas que más gracia me hace de los entrenadores, en general, es cuando, antes de empezar la temporada, empiezan a tirar tierra por alto diciendo, más o menos, “Nuestras aspiraciones son las máximas, y tenemos claro que estamos entre los cuatro o cinco mejores equipos de la liga…” Cosas así. Y así: “No me conformo con ir a la Champions de convidado, porque tenemos plantilla para quedar campeones de grupo.” Cosas así. Y así: “¿Tres competiciones? No pasa nada. Tenemos jugadores para mantenernos arriba en las tres.” Cosas así. Y así: “No me conformo con empatar, quiero ganar todos los partidos y estoy seguro de que los vamos a ganar.”

“Quiso ser trueno y se quedó en lamento.” Y llega la hora de la verdad y el primer invitado en casa te parte la cara, y… “Tenemos que corregir algunos errores de coordinación…” Y sales y esta vez la cara te la parten fuera, y… “No hemos sabido hacer en el campo lo que habíamos ensayado en los entrenamientos…”. Y a casa  vienen más invitados y todos se pasan el día abofeteándote, y… “Nos ha faltado intensidad en ataque y en defensa hemos dado demasiadas facilidades…” Y llegan las competiciones europeas y empieza el calvario, y…  “En casa será difícil batirnos.” Y vienen a casa y te pintan la cara, y salen y te pegan, y… “Todavía tenemos opciones, sólo hay que pedir que uno empate en casa y el otro pierda fuera, y eso nos permitirá clasificarnos…” Y no sale nada, y… “Bueno, sabíamos que la Champions es dura y, además, nos ha tocado el grupo más fuerte, pero vamos a ponerlo todo en la Europa League, que ahí sí mandamos…” Dios te oiga, muchacho, Dios te ayude y ayude, sobre todo, al Sevilla, porque en ese plan de cuasi subasta que empieza pidiendo cien y acaba entregándose por cinco, en ese plan acierta cualquiera. ¿Ahora, la conformidad? ¿Ahora, la humildad? ¿Ahora, “del lobo, un pelo”? Pues menos tiros ayer y menos penas hoy. Esto pasa cuando nos crecemos más de la cuenta, queremos ser trueno y nos quedamos en lamento. Y qué lamentos, míster.

Antonio García Barbeito

Antonio García Barbeito

Colaborador de Opinión