Unai Emery hace un gesto positivo
Unai Emery hace un gesto positivo

Silencio

Cuando se sale del Sánchez-Pizjuán, el blanco se torna en luto. Y Emery tendrá que ver algo en eso
Por  9:31 h.

En estos casos, lo mejor es el silencio, míster. Lo mejor, en estos casos, es hacerle caso a la letra de la soleá: “Yo no tengo más remedio / que agachá la cabesita, / desí que lo blanco es negro.” O, al tratarse del Sevilla, decir que lo blanco, se vista de rojo, de negro o de lo que sea, es una pena cuando juega –hablamos de la liga- fuera de Nervión. Lo blanco se pone triste, se pone vulgar, se pone de pena, se pone arrastrándose por esas yerbas, y deja una imagen penosa. Se despinta el blanco, se ensucia. Cuando sale de aquí, en la Liga, el blanco es luto, míster. Y algo tendrá usted que ver en eso. No sé, usted dirá.

Por eso le aconsejo silencio, porque lo que faltaba es que después de la pena de ninot sacrificado entre llamas de vulgaridad, esa imagen tan pobre, tan impotente, tan penosa, que el equipo ha dado en Valencia, donde fue un átomo sin valencias, lo único que faltaba, le repito, es que saliera usted diciendo poco menos que la derrota ha sido injusta, que el Sevilla ha podido golear. Más de veinte veces tiró el Valencia a puerta en el primer tiempo, y mi Sevilla de mi alma, ni una. Silencio, míster. ¿Mala suerte? Vamos a callarnos. ¿Que hubo dos penaltis en el área valencianista y la falta del 2-1 no existió? Silencio, míster. Aunque hubiese sido así, silencio. Quien dirige a un equipo que ayer jugó así, lo mejor que puede hacer es callarse. Sombrerazo en Bilbao, sí, y sombrerazo donde haga falta -¿será por ganas de darle sombrerazos a mi Sevilla?-, pero cuando toca esconder la cabeza bajo el ala, silencio. El planteamiento de principio, ojú, míster. Y la “estrategia” de la barrera en el 1-0, ojú, míster. Y la media docena de cigarrones pegando patadas en el área en el 2-1, ojú, míster… Y encima este gol lo marcó Negredo, vaya cómo debe de escocer, cómo nos escuece. Usted tiró el primer tiempo, y punto. Fue usted, como ha sido tantas veces, como esos malos administradores que se gastan el sueldo de día y quieren recuperarlo de noche. Silencio, míster. No diga nada. Cállese. Y, por lo que más quiera, solvente bien lo del jueves. Y no olvide que el último domingo de abril es el 24…

Antonio García Barbeito

Antonio García Barbeito

Colaborador de Opinión