Momento del choque copero disputado este martes en el Sánchez-Pizjuán entre Sevilla FC y Betis (FOTO: RAÚL DOBLADO)
Momento del choque copero disputado este martes en el Sánchez-Pizjuán entre Sevilla FC y Betis (FOTO: RAÚL DOBLADO)

Voces de ayer y hoy

Si rieron aquel “Lo Ciento” que se convirtió en Copas y del Sevilla de la tienda de los veinte duros, que hoy no censuren gestos que, aunque no estén bien, no han ofendido a nadie. Eso o tiramos de memoria
Por  10:32 h.

No voy a coger los últimos marcadores para hacer sangre, que bastante roto han causado en las redes los balones, como para ponernos ahora a recordar lo reciente, por más normal que sea en esta ciudad. Acepto, de parte y parte, alguna broma ingeniosa, alguna guasa amiga, pero no el mal gusto ofender sin que medie provocación. Machacar, no. Pero que nadie venga ahora a ponerse delicadísimo con el asunto de la llamada rivalidad y que no es sino deseos de matar al otro siempre. Que no venga nadie a escandalizarse por algunos gestos, gritos, frases refregadas por la herida, porque antes no se escandalizaron cuando los gestos, los gritos y las frases venían del otro frente. Que aquí cuadra en los dos colores la frase de Jules Renard: “No basta con ser feliz, hace falta que los demás no lo sean.”

No es hora de hablar más que del estado de ánimo propio, y si uno, de momento, puede estar contento, el otro, de momento también, no tanto. Hoy por ti, mañana por mí. Por eso digo que no nos escandalicemos por algunas cosas. Me da pena, es cierto, el odio que puede llegar a insultar, herir, golpear con intenciones mortales, que se ve hoy, y desde hace ya mucho tiempo, en los costados violentos de algunas mal llamadas aficiones de fútbol. Ahí, policía y lo que proceda. Hablo de otros gestos, de voces sibilinas, de los que muerden con la boquita cerrada. Ahora, como el Sevilla gana casi todos los enfrentamientos con el eterno rival, y aun golea medio sesteando en la yerba, parece que cualquier gesto sevillista inadecuado hay que elevarlo a la repisa de las grandes afrentas. Conste que me pareció muy mal –y él así lo ha reconocido y ha pedido perdón por ello- que el presidente sevillista agitara bufanda en su trono de Rey Baltasar y coreara cantos como un forofo más, pero antes de llevarlo a la hoguera, como algunos quisieran, recordemos cómo algunos callaron o hicieron coro de risas en los días de insultos, cantos de burlas, pisoteos a un nombre y a la bandera de un centenario, y aun aclamaban a un hortera adinerado al que le hablaban de don y pedían para él avenidas y gloria de héroe, sólo porque se mofaba, desde la bonanza del triunfo, de un Sevilla en horas muy bajas.

¿Que molesta ahora que los sevillistas hagan cuentas de los últimos enfrentamientos en el campo –en los dos campos- y cuenten los goles y hagan chistes con las goleadas? ¡Coño!, ¿pues no hay quien lleva toda su vida, como si no hubiese habido más resultados, viviendo de un 2-4 en Nervión que ocurrió cuando en La Maestranza se lidiaban dinosaurios? Si rieron las “gracias” de aquel hortera y de sus pelotas, si rieron aquel “Lo Ciento” que se convirtió en Copas –una, dos, tres, cuatro, cinco, seis…-, y del Sevilla de la tienda de los veinte duros, que hoy no censuren gestos que, aunque no estén bien, no han ofendido a nadie. Eso o tiramos de memoria.

Antonio García Barbeito

Antonio García Barbeito

Colaborador de Opinión