Bale remata de cabeza durante el Real Madrid-Sevilla
Bale remata de cabeza durante el Real Madrid-Sevilla

Y en Madrid

A algunos comentaristas deportivos madrileños sólo les falta zancadillear a los delanteros contrarios...
Por  9:40 h.

Como chiste se cuenta que la camiseta del Real Madrid que más se vende es la de árbitro, y ya puestos al chiste, a ampliarlo o a hacerlo más cercano a la realidad, habría que vender camisetas de algunos comentaristas deportivos madrileños, a los que sólo les falta zancadillear a los delanteros contrarios y obligar a las defensas rivales que se abran cuando pasan los delanteros del Madrid. Para algunos comentaristas de Madrid que hablan como si estuvieran en nómina –la maldad no está demostrado, que yo sepa- del equipo de la Castellana, lo ideal es que el árbitro pite cuando ellos lo digan, porque no he visto en mi vida mayor descaro en las narraciones que merecen el Premio a la Subjetividad o al Ventajismo. Para estos merengueros, fuera de juego lo es siempre que el delantero del equipo rival lleve con peligro de gol el balón, aunque esté en su área, y fuera de juego no lo es nunca, cuando el delantero madridista está tres metros por detrás de la defensa.

Así que si usted va a Madrid a jugar contra once más los elementos, que son fijos en la alineación, ha de saber que haga lo que haga, no tendrá aplausos, y, haga lo que haga, el árbitro, en el primer tiempo o en el segundo, se va a poner el escudo de ellos. Puede estar seguro de que si no ha tenido más remedio que pitarle un penalti a favor, pueden caerle dos en contra, y si es posible, que no lo fueran. Ajustadas las imposibles cuentas de la lamentación, y teniendo en cuenta que el Benzema estaba en fuera de juego en uno de los goles que subieron al marcador y no lo estaba Gameiro en el que le anularon, queda en 3-1, y si entran el penalti que paró Navas y el trallazo de Tremoulinas, 3-3. Pero si la “revolución” del centro del campo se llama Diogo, se llama Kolo la firmeza atrás y se llama Coke la muralla de la banda derecha, y encima estamos en Madrid, el 4-0 sabe a empate. A estas alturas, está más cerca perder en el Sánchez-Pizjuán que ganar fuera. Del Sevilla habrá que decir lo que dicen algunas madres de algunos de sus hijos: “En mi casa es un santo, pero sale por ahí y no hay quien lo conozca…”

Antonio García Barbeito

Antonio García Barbeito

Colaborador de Opinión