La plantilla del Sevilla FC
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A jierro

"Os querremos igual si regresáis derrotados. Pero jamás vencidos. Ni se os ocurra pisar Nervión si firmáis otra tarde amanerada como la de Turín"
Por  10:39 h.

Ellos fabrican Rolls Royce. Nosotros fabricamos sueños. Ellos tienen en sus museos momias egipcias y en sus bibliotecas manuscritos de los evangelios según San Juan. Nosotros tenemos tabernas donde hay fotos  apergaminadas de los faraones de Camas y letras cantadas por barrigas donde todas las noches resucita Camarón para explicarnos que el cielo existe. Ellos son del norte de Inglaterra. Nosotros casi del norte de África. Ellos son educados, estirados y con la piel sin un mal beso del sol. Nosotros somos chillones, acompadraos y acostumbrados a que el sol calentara la cuna de nuestra infancia. Ellos son de Manchester. Nosotros de Sevilla. Donde hay una torre que acaricia al cielo, un río que mira para América y un compás que sobre los tambores hace bailar a nuestras Vírgenes. Ellos son protestantes. Nosotros, como Silvio contaba, somos católicos, apostólicos, romanos y sevillistas. Ellos bañan su tristeza en licor de cucarachas. Nosotros bañamos nuestras cervezas con la alegría de la Cruzcampo. Solo teniendo presente este patrimonio, al City le ponemos la baticola como a un bebedero de patos. Pero hay que saber tenerlo presente. Saber de dónde venimos y adónde vamos. Sin perder en el viaje un gramo de sevillismo.

Contra Roma fueron legendarios los guerreros pictus. Gente que por estas tierras iban a la bronca de la guerra desnudos y con el cuerpo pintado de azul, pigmento que obtenían de una hierba. La hierba esa no tenía nada que ver con la que le han pillado a los legionarios que iban de maniobras para el sureste de la Península. Pero los ponía igual de vacilones, valientes y arriesgados. Claudio los sufrió y tuvo que echarles huevos imperiales para doblegarlos. Nosotros vamos a enfrentarnos a unos guerreros que no se pintan de azul. Pero que visten de celeste. De un celeste cielo sevillano que puede ser premonitorio para mirar a las estrellas del norte y tatarearle el Swing María a las Inmaculadas de Silvio y de Murillo. Nuestras Purísimas concepciones de universales consecuencias. Tres goles a los protestantes. Tres libaciones de gloria líquida en nuestra última Copa. Y tres kirei leison al primero que en el vestuario pida un coñá para brindar por la cuadrilla. Esa que esta noche sale al campo de los moros entacados de Abu Dhabi sabiendo que si ellos se creen leones, nosotros creemos en el Cachorro…

Os querremos igual si regresáis derrotados. Pero jamás vencidos. Ni se os ocurra pisar Nervión si firmáis otra tarde amanerada como la de Turín donde, en vez de de hombres, parecíais fans enloquecidas por Justin Bieber. Regresad de Manchester sin que en vuestras caras haya ni tizne ni un soplo siquiera de indignidad. Solo en la épica de la extenuación, en los versos inalcanzables del sacrificio sobrehumano, el fracaso se vuelve heroico y la derrota el espejo limpio y bruñido donde la vergüenza puede mirarse sin parecer indeseable. Eso es lo que les pedimos a los que esta noche vais a pelear en Manchester con el rico patrimonio que lleváis en las maletas al pertenecer a un equipo que representa a Sevilla. Así que prohibido hablar inglés. Y encarajarlos diciendo lo que cantaba Camarón: la ilusión de la vida es un  momento; que si no se aprovecha, son sufrimientos. Que sufran ellos, joé…

Félix Machuca

Félix Machuca

Colaborador de Opinión