Nasri conduce el balón en el choque contra el Atlético
Nasri conduce el balón en el choque contra el Atlético

Arquitectura de Bacará

Todo en Nasri es elegancia, finura y delicadeza. También, al parecer, sus nervaduras
Por  10:24 h.

Tenía una pegada poderosa a la que le sacaba más ventaja aún gracias a sus largos brazos. Fuerte, ágil, poderoso y brutal como una guerra, La Cobra, Tommy Hearns para los clásicos, fue campeón mundial de los welter y de otras categorías allá por la década de los ochenta. Una década donde no peleaba con niñas. Lo hacía con gente como Roberto Durán, Sugar Ray Robinson, Martillo Roldán…Con cualquiera de ellos no era recomendable cruzarse en una esquina vacía en una madrugada pasadita de alcohol. Yo recuerdo su boxeo como una sinfonía de músculos y bimbazos que, casi siempre, daba con su oponente con los dientes en la lona. Pero Tommy tenía un dolorosísimo hándicap para haber alcanzado el cielo de los más grandes: una mandíbula de cristal, un cuello débil y un mentón de mantequilla que, cuando se lo acariciaban, le traía fatales consecuencias. Fue grande. Pero no fue de los más grandes por culpa del cristal.

Para el partido de hoy el Sevilla se ha quedado sin arquitecto. Sin ese hombre capaz de trazar líneas y levantar cúpulas imprevisibles para elevar el pensamiento futbolístico a categoría de arte. De esa clase de futbolistas arquitectos suelen salir edificios que convierten la eternidad en un segundo y el esplendor en un fogonazo efímero. En el antipático partido de El Molinón el Sevilla perdió mucho más que dos puntos. Perdió a su arquitecto, el mismo que en partidos previos ya se sintió avisado de la fragilidad de cristal de Bacará de sus fibras musculares. Todo en Nasri es elegancia, finura y delicadeza. También, al parecer, sus nervaduras, algo que me llevó a pensar en lo que le impidió a Tommy Hearns a tocar el cielo de los más grandes con la mano. Pero vamos a pisar el freno. Los médicos saben de esto más que los periodistas. Incluso de los especializados en pinchazos musculares y cerebrales. Nasri llegó al Sevilla con demasiadas horas de banquillo y con sus músculos entrenados pero no para la alta competición. Y eso da la cara en una temporada tan exigente como va siendo la del equipo de los Posesos, la del equipo de la posesión de Sampaoli. Hablarán los médicos y nos enteraremos. Y hasta para las fibras de cristal hay soluciones médicas y deportivas.

Lo atractivo de hoy hubiera sido celebrar la fiesta en casa con el arquitecto trazando líneas impensables y arcos imposibles. Vamos a pasar a octavos ante el Dynamo y nos hubiera gustado devolverle al chico lo que tanto le está dando al equipo. Me hubiera gustado celebrarlo con alguna sorpresa. Más allá de la que pueda supones esa incógnita carioca llamada Ganso. Porque en este Sevilla donde hasta el portero debe caer en la tentación del pase largo y ponerla de gol hay delineantes que ya empiezan a conocer los secretos del compás y la escuadra. Miren hacia abajo, hacía el filial, ese que se está paseando por la segunda como si hubiera militado en la división plateresca toda su vida, y salen un par de ellos que tratan al balón con más ingenio que Oliver y Benji. Es quizás un partido ideal para, una vez clausurado el compromiso de sacarle ventaja al Dynamo, esos nombres del filial pudieran jugar unos minutos, siempre y cuando cumplan con la normativa europea. Y si sale el experimento seguirle dándoles oportunidades y el descanso medido y oportuno al dueño de la cristalería de Bacará. Esa joya que no puede desgastarse todos los días. A La Cobra le rompieron la vajilla. Nasri es demasiado valioso para el sevillismo como para que siquiera quiebre el vaso de los chupitos…Dicho esto, lo de hoy es para disfrutar. Por lo amateur o por los profesional. Con posesión o como posesos. Pasemos a la siguiente ronda y miremos a través del cristal un horizonte la mar de bonito…

Félix Machuca

Félix Machuca

Colaborador de Opinión