Celebración de los jugadores del Sevilla FC del gol de Sergio Escudero al Basaksehir (Foto: Reuters)
Celebración de los jugadores del Sevilla FC del gol de Sergio Escudero al Basaksehir (Foto: Reuters)

Hay champán en la nevera

Yo también comparto con Berizzo y con la sala de máquinas de Nervión que el partido de esta noche es el más importante de la temporada
Por  11:49 h.

Hoy no toca rotar. Ni fallar. Ni mamonear. Y mucho menos, palmar. El Palmar lo dejamos en la costa de Cádiz, que hay pintores que lo han elevado a categoría de arte. Hoy toca lo que toca. Y toca lo que todo el sevillismo espera: que las rotaciones contra el Español adquieran todo su sentido final en esta fase preliminar clasificatoria. Y para eso se regresó de Estambul con dos goles en la talega, unas sensaciones nada desechables para la altura de la temporada en la que estamos y la firme convicción de que aquí queda otro partido que hay que ganar. Peleando como si no se hubiera hecho nada en Turquía. Rompiéndote la boca incluso a la hora de beber agua. No es un partido para comer pipas en el banquillo ni tampoco en la grada. No es partido para contarle un chiste en la casetilla al compañero que tienes al lado ni tampoco para salir del Pizjuán acordándote de Jeremías y sus lamentaciones.

Es un partido para estar más concentrado en su desarrollo que un técnico de la Nasa cuando despegaba un Apolo. Ni una desaplicación, como diría Cantatore. Ninguna mandanga, como rezongaba Caparrós el del chicle, bendita sea su boca sevillista y su corazón sin sospechas. Ni un automatismo bloqueado, como diría el cada vez más solvente en el PSG de Neymar el inolvidable Emery. Esta noche toca lo que toca. Y lo que toca suena divinamente, como una banda de cornetas y tambores en abril, como una canción al oído de Otis Redding, para convertir la bombonera en aquel muelle de la bahía donde uno se sentaba a soñar. Es noche para hacer los deberes. Y con los deberes hechos, las rotaciones que tanto han dado que hablar y escribir, adquieran su sentido más práctico, útil y rentable. No es noche para valerianas. Hay champán puesto a enfriar…

Yo también comparto con Berizzo y con la sala de máquinas de Nervión que el partido de esta noche es el más importante de la temporada. De alguna forma la condiciona, la tiñe de púrpura o de luto. Nos manda a la gloria o nos hará pasar un infierno. Es de esos partidos que hay que ganar sí o sí. De esos partidos que hay que correr como fondistas keniatas, pensar como en uno de esos garajes californianos donde jóvenes barbilampiños revolucionaron las comunicaciones y mandar como si el Pizjuan se hubiera convertido en la sala oval de La Casa Blanca. Ese mullido despacho donde a Clinton le tocaron la armónica Lewinski…Esto también es la Casa Blanca y aquí hay que mamar sevillismo, que es el único camino que reconoce Nervión para no tener una mancha en tu expediente de sangre. Hará calor. Sudarán las paredes. Se derretirá el cielo. Y hasta el agua caliente saldrá por el grifo de la fría. Este equipo está hecho para pelear contra los elementos. En Estambul jugó bajo un monzón indochino. Y se adaptó a la pelea en la poza de waterpolo como si llevaran jugando toda su vida con Estiarte o Iván Pérez. Y eso no es casual. Eso se consigue saliendo al campo sabiendo lo que se juegan, sabiendo que no tienen derecho a perder. Solo está permitido perder el pelo y cuando toque. Hoy más que nunca una victoria es como ganar una final. Y lo que único que rotará será el mundo en blanco de Nervión sobre el eje iridiscente de platino de su historia más hermosa. Esa que las lenguas antiguas jamás pudieron soñar. No la caguen, muchachos. Hay champán puesto a enfriar…

Félix Machuca

Félix Machuca

Colaborador de Opinión