Konoplyanka fue el mejor ante el Real Madrid
Konoplyanka fue el mejor ante el Real Madrid

Como Heidi

"A Konoplyanka le sobran galones como para mirar sin complejos a Cristianito o a un Messi que le enseñe un balón de oro"
Por  9:48 h.

A mí me pasa. Como le pasaba a los que iban a la Maestranza a ver si el duende de Romero florecía en lances para la historia o todo se quedaba en un caminaito sobrenatural haciendo el paseillo. A mí me está pasando algo parecido con el ucraniano. Que me gusta hasta comiendo macarrones. Me da igual que vuelva loco a su costado haciendo una dupla asesina con el francés Tremoulinas. O que el día lo tenga adverso y solo destile unas gotitas de vodka en la copa de nuestros sueños. A Kono da gusto verlo correr. Jugar ni te digo. Elegancia en la zancada, cristal en la cintura, jeroglífico indescifrable para su marca, guantes de terciopelo en el empeine y un eslalon propio de corredor de fondo en nieve. Su figura es de Bellas Artes y todo lo que hace es tan hermoso como útil. Lo suyo, elevado a categoría plástica, pide a gritos exposiciones itinerantes para desasnar a tanto tuercebotas y quebrantahuesos como saltan a la hierba de todos los estadios del mundo. Hay algo en su biotipo que lo hace salir bien en todas las fotografías. Incluso en aquellas en las que se duele de un tacazo en el costado. En cien por cien un pelotero desbordante en elegancia. Y si Renato jugaba al fútbol con un frac, Kono lo hace como Bryan Ferry cuando cantaba Avalon.

Suya es la caja de los lápices de colores. Suya es la caja de donde se guardan los tesoros que te hacen felices. Suya es la chistera del mago que es capaz de convertir un balón de trapo en el vuelo de un halcón. Es el rey. Tiene la corona. Y si Juande Ramos anunció que el Sevilla había fichado a un buen jugador creo que se quedó corto. Cortísimo. Porque este tipo no desentona al lado de los que mandan en el cuartel general de la liga de clubes española. Lo comprobaremos con el paso de los días y con los balones envueltos en papel de chocolate relleno de sueños. Al ucraniano le sobran galones como para mirar sin complejos a Cristianito o a un Messi que le enseñe un balón de oro. Tiene más clase que la Universidad de Sevilla. Más talento que uno de aquellos garajes donde se reunía Bill Gates con sus infernales robotinos. Y tanta belleza en su cadencia futbolística como la primera figura del ballet ruso. Verlo es contemplar lo que hay más allá de la normalidad. Verlo es empezar a saborear lo que solo está al alcance de los elegidos. Verlo es alcanzar un grado de conocimiento que solo comparten los seres especiales.

El otro día frente al Madrid nos dimos cuenta de que es distinto. De que está fuera de liga. A mí me dejó la narcotizante sensación que siempre creí que tenia Heidi cuando, con la boca virada y henchida de alegría, corría tras las nubes. Este tipo es capaz de convertirnos en eso. En seres tan felices como los que logran ver realizadas sus ambiciones. Nació lejos, muy lejos de Sevilla. Pero lleva en sus botas el duende de una bulerías y él solo convirtió el pasado domingo al Pizjuán en una sucursal de Los Gallos, donde se le bailó al Madrid, al Real de Madrid, por sevillanas. Y yo, engorilao, como Heidi: corriendo con la boca virá detrás de las nubes de colores que inflan los sueños…

Félix Machuca

Félix Machuca

Colaborador de Opinión