Rami, nada más aterrizar el Sevilla FC en Molde (Foto: SFC)
Rami, nada más aterrizar el Sevilla FC en Molde (Foto: SFC)

Contra los elementos

Resuelvan pronto, compren el salmón para la máquina de reñir y cojan el primer avión que vuele hacia el sur
Por  10:29 h.

Para intentar documentar algo este artículo he asomado la jeró a una ventana noruega en interné y me he quedado como la cabeza de un reno colgada en la pared. No ha hecho falta taxidermista alguno. Despedía la página más frío que la carnicería de Makro. Y si no llega a ser por la ayuda de la parienta me quedo grapado en la ventana con la puerta del frigorífico polar dándome de lleno en una cara con una única expresión posible: la misma que se le quedó a Walt Disney cuando lo congelaron. No puede hacer más frío en Molde. Ni puede uno encontrarse un litoral más vikingo que donde se levanta esta bonita ciudad donde todas las pagas extras se invierten en abrigos. Como podrán comprender, cerré la página al momento, no fuera ser que se me agarrara el pechito, y me sumergí acto seguido en una pagina de baños turcos. Créanme: el mejor estado del hombre es la calentura. Y si la fiebre la canta no el termómetro si no La Lupe, entonces, pon a mover la cinturita de azúcar…

Mucho frío, agua, nieve, ventisca e hierba artificial. Porque, entiendo, que si ponen césped de verdad se lo comen los renos. O los lapones se lo echan al puchero de foca, a falta de berza. El Sevilla, nuestro equipo, se va a enfrentar hoy a muchos handicaps. Muchísimos. Yo para eso soy muy cartesiano. Y no paso ni una por alto. ¿No hacía entrenar Joaquín Caparrós al equipo a la misma hora en la que iba a jugar un partido en horario atípico? Pues yo en eso soy igualito que don Joaquín. Si el equipo hubiera estado en mis manos, por esta, que la semana habrían entrenado en la pista de hielo del Prado, los hubiera llevado a Leroy Merlin a que pisaran césped artificial y a las cuatro de la mañana los habría tenido en la lonja de Mercasevilla arrastrando cajas de pescao, hasta arriba de hielo, con un ventilador de cara para que se fueran acostumbrado a lo que es un viento norte con malas ideas. Porque hoy en Molde no vamos a pelear con un equipo de fútbol. Vamos a pelear contra los elementos. Contra los mismos elementos que se cargaron la Armada Invencible de Felipe II. Y eso que aquellos eran barcos. Y no el crucero del capitán Schettino, el del Costa Concordia, que mientras el barco se comía una tonelada de roca el tipo chupaba una pata rusa, cómo estaba la pata de la rusa ¿verdad, capitán?

Hoy no es día de arengas ni de motivaciones extraordinarias. Hoy es un día para tener muy claro que a Molde se va para regresar pronto y con los puntos en el baúl donde van las botas. Todo lo demás sobra. Es pura filfa. En Molde no nos espera ni el Nápoles ni el Bayer Leverkussen. Nos recibe un equipo cuya mejores armas van a ser los elementos. Los elementos más desagradables e incómodos que pueda encontrarse un equipo confiado en la ventaja de tres goles a cero. El de hoy tiene toda la pinta de ser uno de esos partidos donde solo te motiva el termo con café caliente. Dejar el vestuario se hará tan pesado e incómodo como tratar con la agencia tributaria. No me gustan este tipo de partidos. Nada en absoluto. Desconfío de los elementos tanto o más que un kosovar de un serbio. Así que lo mejor que podemos ver esta noche es el final de los 90 minutos con nuestra portería por desvirgar y un equipo que se ha sobrepuesto a los elementos y regresa para Sevilla con media plantilla resfriada pero con la eliminatoria franca. Resuelvan pronto, compren el salmón para la máquina de reñir y cojan el primer avión que vuele hacia el sur. Aunque vaya a Málaga…

Félix Machuca

Félix Machuca

Colaborador de Opinión