Imagen del partido del domingo ante el Madrid
Conjura de los jugadores en el partido ante el Madrid

El pito del afilaó

Todo lo que no sea poner los cinco sentidos en hacer lo que tenemos que hacer es perder
Por  10:31 h.

Todo lo demás es perder. Perder la cabeza, la concentración y la oportunidad ganada durante toda una Liga. Todo lo que no sea poner los cinco sentidos en hacer lo que tenemos que hacer es, lo repito, perder. Perderse en las musarañas. En la polémica bizantina. O en dilucidar si son galgos o podencos. Por esa razón ni me ocupo de ello. Ni nombro la partitura de esas algarabías, de esos ruidos. Lo que me preocupa es solo una cosa: que los muchachos hagan los deberes esta noche. Ajenos a los ruidos exteriores. Y blindado a los internos. Que los hay. Tapaos las orejas. No escuchad nada que sea ajeno a lo que dice la pizarra. No prestadle atención a la molotera de la que viven, vivimos, los medios de comunicación y la gente del fútbol. Salten al campo. Enseñen los dientes como si fueran perros de pelea en cada disputa de balón. Métanle tres teleras en la talega al Granada. Y para la caseta. Con tres puntos más en el casillero. Todo lo que no sea hacer esto es perder. Equivocarse. Equivocarnos. Creer que el mosto es Moet…

Una sola voz y un solo destino. La tercera planta del corte inglés de la liga de los de arriba. Ese es el objetivo. Solo peleando por la tercera podremos asegurar la cuarta. Y si los de Simeone se emboban con esa Copa pendiente en el pub de los campeones, mejor que mejor. Europa los entretiene. Los llama. Les debe una. Si el club del chino tropieza en esa piedra, nos debe pillar dispuestos y muy cerca de la caída para quedarnos con la plaza que hemos perdido por muchos motivos. Que no quiero mentar ahora para evitar, precisamente, el ruido. El ruido para el Callejón del Infierno. Y para ciertas madrugás del año que nos rebelan. Si hay rendija la lagartija se cuela. Si hay hueco, el listo lo aprovecha. Si la puerta se abre, pasamos con la vista al frente y el mentón estirado para quedarnos con lo que nos corresponde. No equivocarse. La timba de hoy se asegura con las cartas de la contundencia. No valen ni faroles ni cálculos especulativos. Tres goles. Tres soles. Y para Granada, que es una de las ciudades más bellas del mundo de donde rescatamos a uno de cuyo nombre no quiero acordarme antes de que empezara a hacer ruido. No escucho y sigo escribiendo…

Mayo no tendrá este año ni la música de nuestros cantos ni las flores de plata de las victorias. Tampoco pasearemos en el bus triunfal que constata que nosotros sí podemos. Nos hemos regalados primaveras inovidables. Que ya van abrochadas en el corazón de la memoria sentimental de miles de sevillistas. Pero este año, tan difícil, tan antojadizo, tan confuso, tan complicado, tan abundante en despedidas y amagos de grandes evasiones, marinear hasta la tercera plaza es un éxito notable. Y quedarse con la cuarta no es ninguna ganga. Quiero deciros que si los que se consagran como futbolistas llevando nuestra camiseta son capaces de hacer lo que hacen los hombres, este año también nos tocará un mayo por alegrías. Por alegrías, por bulerías y por sevillanas. Con el rojo de las amapolas en nuestro escudo. Y con la plata del éxito en una clasificación de lujo. Solo al alcance de los grandes. Echó a volar la pájara. Superamos el tanatorio de Leicester. La mandanga de los puntos perdidos contra equipos sin brillo. Ahora solo nos queda ir unidos a la guerra. Hombro con hombro. Avanzando hacia el objetivo esquivando mandobles y saltando por alambradas de espinos. Para llegar hasta donde tenemos que llegar sin más ruidos que el de tus palmas, tus cantos y tu alegría. Sevillistas, hoy más que nunca, juntos y sin fisuras. Para que ahí abajo, donde pisamos lo verde, se sume de tres en tres, ajenos a los ruidos que han convertido nuestra sinfonía en el pito del afilaó…

Félix Machuca

Félix Machuca

Colaborador de Opinión