Puerta, en el recuerdo del sevillismo
Puerta, en el recuerdo del sevillismo

En la boca de tu ausencia

"Hoy toca convertir todo un partido de fútbol en el minuto 16 que siempre entona el Sánchez Pizjuan"
Por  10:21 h.

Hoy tenemos una cita en Nervión con nosotros mismos, con nuestra sangre, con nuestro corazón, con nuestros recuerdos. Una cita con la boca de su ausencia, aquella boca por donde el humor hacía volutas de empatía, por la que se escapaba con aglomeración de gestos y guiños la nata blanca de su carácter. Hoy en Nervión juega Boca para homenajear aquella boca que gritó gol ante los nibelungos en una noche de Feria. Para llevarnos a Europa y cambiarnos la estrella que con tanto frío alumbró nuestro peor pasado. Hoy, palangana, no puedes faltar. Porque si faltas es como si tú mismo te dispararas en el pie. Te pillaras la mano a conciencia con la cancela ingrata del desdén. Hoy juega Boca en la bombonera sevillana. Donde no hay tango y sí arrebato. Donde el gambeteo de los pasos de ese baile criollo que, según Borges, se entristeció en el barrio de los bosteros, son en Nervión alegrías pintureras interpretadas por los sueños de Dieguito el la Margara. Aquí las pataitas no son de alambres como las de Popotito; las pataítas levantan la polvarea del tablao del tiempo para escribir por bulerías las mil geometrías talladas en aquel diamante portentoso que lucía por la izquierda del Pizjuán.

En la boca de tu ausencia, esa misma que besa tu dedo en impostergable fotografía, es donde quiero poner la rosa fresca de la lealtad sevillista. Nadie muere si no se entierra en el pijama del olvido. Nadie sucumbe si su memoria, como la llama permanente del templo de Vesta, permanece alimentada por la resina del amor. Nadie concluye si la sangre compartida por un corazón exclusivo que nos une y nos ata se alimenta con los sueños imborrables, con los recuerdos bordados con hilo de oro sobre el pañuelo que tantas lágrimas se bebió. En esa boca ausente, bendito Puerta, entrará hoy el sevillismo al galope, para correr contigo por la eternidad de unos campos donde la izquierda ya se la disputa al mismísimo Garrincha. Por ti, para ti, tu equipo, el Sevilla Fútbol Club, ha terminado entendiendo que solo podemos estar a tu altura si delante de nuestra escuadra milita y pelea las grandes flotas del futbol mundial. Honor a Boca. Honor a los xeneizes. Honor a los bosteros. Que han venido de corazón para homenajear a nuestro corazón roto. A nuestro corazón atravesado.

Compartimos con los del barrio de La Boca un 10 cósmico y universal. Un diez que hizo en el campo lo que nadie pudo hacer y que solo mucho tiempo después pudo imitar la virtualidad de los videojuegos. Un 10 que fue matrícula de honor de un fútbol donde él era la espiga y las defensas la ortiga. Un 10 donde él era la audacia y los que lo astillaban la impudicia. Bravo como la gente del arroyo y listo como la pizarra donde escribe el hambre. Diego Armando Maradona. Por aquí pasó ya de vuelta después de tantos siglos de fútbol como supo avanzar y condesar su arte. Vino ya marcado por las heridas supurantes del abatimiento y la caída. A tres minutos de que el juguete se rompiera como un cristal apedreado. Pero aún repuntan sicofonías en el estadio que resuenan invocando su nombre. Vino casi como Sancho Panza. Pero en su corazón bullía aún el Quijote morocho que deslumbró al mundo con su locura romántica. El símbolo máximo de Boca también alfombró con sus dibujos la grama de la bombonera sevillana. Partió de la de Boca y terminó en la de Nervión, cuando aún la bombonera no era y aspiraba a chocolatina. Hoy toca convertir todo un partido de fútbol en el minuto 16 que siempre entona el Sánchez Pizjuan. Antonio Puerta, lo-lo-lo-lo, Antonio Puerta…Porque en la boca de su ausencia jamás faltará el aliento cálido de un imposible olvidarte, ni habrá una lágrima en la hierba que no abone de corazón al que se lo rompió por lo que tú y yo sentimos…

Félix Machuca

Félix Machuca

Colaborador de Opinión