Tifo en el derbi Sevilla-Betis: Se formó la gozadera (Foto: Raúl Doblado)
Tifo en el derbi Sevilla-Betis: Se formó la gozadera (Foto: Raúl Doblado)

La fortaleza de tu pasión

"Que si hubo murallas que cayeron, aquí seguirán en pie las nuestras mientras uno de los de colorao, tan solo uno que resista, grite al cielo Viva el Sevilla y tremole la bandera con la frente muy alta"
Por  10:07 h.

Todas las murallas cayeron. Las de Roma y Bizancio. Las de Nínive y Pekín. Murallas, fortalezas, castillos. Todas, alguna vez en su épica existencia, repelieron a los adversarios, defendieron a los ciudadanos y, también, cayeron, se desbarataron en manos de sus asaltantes como el sol en los tejados del invierno. El SFC ha convertido su campo en una fortaleza inexpugnable. En un castillo sin dragones pero con cuarenta mil guerreros dispuestos a defenderlo. Nuestro castillo no está hecho de piedra y argamasa. Es mucho más fuerte. Porque sus muros se levantan sobre tu pasión. Sobre tu indeclinable fortaleza. Sobre el corazón rojo y latiente de
tu espíritu sevillista. Que te suelten bárbaros con hachas al mando de Vercingétorix. O vikingos con martillos mitológicos liderados por Ragnar Lodbrok. O ya puestos un ejército de jinetes cosacos bajo el temible Yemelián Pugachov. Que nos suelten sobre el castillo de nuestra pasión, sobre las murallas de nuestros sentimientos lo que quieran soltarnos. Que si hubo murallas que cayeron, aquí seguirán en pie las nuestras mientras uno de los de colorao, tan solo uno que resista, grite al cielo Viva el Sevilla y tremole la bandera con la frente muy alta.

Otra vez nos necesitan. Y para eso estamos en el castillo de Nervión. Otra vez nuestro equipo se enfrenta a un partido grande, de alcance largo, quizás el más importante de lo que llevamos de temporada. Y ahí nos encontrarán, nuevamente, cuando salgan de las tripas de Nervión, los que se estrenan de sevillistas. Para ellos varios consejos: si las piernas le tiemblan que se dediquen al boggie; a los que le suden las manos que se empleen en coser para la calle; a los que les duela el estómago que beban sangre y a los que desconocen por qué nos hemos hechos grandes que sepan que ha sido porque jamás el apocamiento hizo tiritar los labios, porque lloramos solo por lo que no pudieron ver los del tercer anillo y porque jamás pensamos que el otro, por muy superior que fuera, iba a destruir la magia de nuestra estrella. Vamos a la guerra a vencer o a morir con la determinación de nuestro carácter. Si hay alguno esta noche que después del reflex y las vendas, de los esparadrapos y las tobilleras, antes de salir al campo, en el túnel de vestuarios, siente que el culo se le encoje y el ánimo se le amansa, que sepa que se debe al escudo, al castillo y a los cuarenta mil guerreros que lo acompañan. Para hacer de la noche, de esta noche, una noche muy larga…

Besen el escudo antes de salir como si fuera su madre. Acaricien las frases de nuestra fe en el túnel de salida como si fueran las palabras del padre. Hagan piña imitando a la que en la grada hace el sevillismo cuando tocan a
Arrebato…Somos la fuerza de nuestra pasión y el coraje de lo que nos une. Banderas, escudo y afición. Y vamos a abrirle al enemigo las puertas del castillo porque nos crecemos ante la pelea. No renegamos del arte. Del Arte de la guerra. En una de cuyas páginas leí alguna vez que un ejercito debe tener la velocidad del viento y la cohesión del bosque. Salgan. Salgan ya y cumplan con su deber. Que no es otro que ganar, ganar y ganar. Que para eso gozáis del honor de llevar sobre el pecho el escudo de una ciudad que ha hecho de la pasión su mayor fortaleza. Ellos tienen en sus vitrinas el balón ignominioso de un cinco a cero. Vuestra condición no volverá a ser
la misma si esta noche no recobráis para las nuestras el escudo espartano que nos llenó de vergüenza. Ya sobran las palabras. Hablen ustedes ahí abajo, donde la pradera ruge como si estuviera en guerra. Esa que hemos de
ganar para recobrar el honor, la dignidad y la fama que nos precede. La que convierte la pasión en fortaleza…

Félix Machuca

Félix Machuca

Colaborador de Opinión