Sampaoli, cabizbajo
Sampaoli, cabizbajo

La mascara del oxígeno

"Esta semana sin fútbol le dará al boxeador que con tanta dificultad respira en su esquina el tiempo necesario para recuperarse"
Por  10:05 h.

El equipo parece que llega a ese tramo donde se ganan los puestos más óptimos que te separan de la mediocridad con las fuerzas justitas. Dando la imagen del boxeador que es atendido en el rincón por sus cuidadores a base de aplicarle vaselina en un rostro muy maltratado y con masajes en el vientre para que normalizar la respiración. Dart Vader respiraba con más facilidad que algunos de los inflamados pulmones de determinados centrocampistas indiscutibles. Que en lo más empinado de la cuesta deportiva del calendario competitivo vieron patos, gansos y otras aves frías en una banca sin posibilidad de sustituirlos y regalarles el descanso rotatorio que se merecen. Desde agosto vienen compitiendo a jierro. A full. Y eso no lo aguanta ni los etíopes que corren la maratón de Nueva York a un ritmo de 3.40 minutos el kilómetro. Que eso sí que es correr. Es pues la del boxeador en su rincón, en síntesis, la imagen de un equipo que vive ahora en el fondo de su valle, en lo más bajo de su pico físico. Y que no encuentra aire ni en Tarifa.

No quiero volver a repetirme para dejar claro que todos los equipos de alta competición tiene un mapa de esfuerzo fijado en la pretemporada donde su prevén los picos altos y los bajonazos. Ya lo he explicado. Y dicho también que es algo que viven cada temporada todos los equipos que compiten en la élite. El problema está en que, quizás, solo quizás, no hayamos tenido jugadores auxiliares en la reserva para cuando llegaran los tiempos de la mandanga. Un buen amigo, Juan Méndez, decía el otro día como echándose las manos a la cabeza ante el estado prenatal que exhibe Nasri, que si ahora está como está ¿cómo lucirá cuando lleguen la época de los caracoles?. Lo mismo, Juan, amigo, se ha recuperado. Y con él toda la sala de máquinas que viene moviendo al Sevilla desde el pasado mes de agosto.

Lo que no acabo de entender es el momento crucifixión que se ha decretado por cierta parte de la afición contra Sampaoli. Es el mismo entrenador que nos tiene los terceros, a dos puntos del inmediato seguidor, los legionarios de Simeone, al que hace tres semanas se le quería rendir tributo a su santidad deportiva en solemne besagüevos y que era para muchos el entrenador que nos iba a llevar a disputar la Liga. Tequieiyá. Es bonito soñar. Pero hay que saber que se está soñando. Para que luego el batacazo no se pague contra los que te han facilitado el sueño. Que sigue siendo el mismo. Y que sigue llamándose Sampaoli. Hasta que no finalice el carrusel de LaLiga no se deberían extraer conclusiones definitivas. Porque opinar en caliente o en frío tras una infernal decepción, solo te lleva a dejarte el culo al aire. Retratado ante las redes y la opinión con un juicio de valor tan temerario como inoportuno. Y posiblemente, muy inexacto.

Esta semana sin fútbol le dará al boxeador que con tanta dificultad respira en su esquina el tiempo necesario para recuperarse. Para tonificar piernas y cargar los pulmones de aire. Queda lo mejor de la temporada. Lo mejor de la competición. Y estamos instalados en un puesto envidiable. Que habrá que pelear metro a metro, minuto a minuto. Hay que olvidar las tres patadas en el estómago que recibimos con el Leicester, el Leganés y el Simeone Atlético. Eso pasó. Miren al frente. Aprieten los dientes. Y reclamen lo que es nuestro tras lo peleado, luchado y conseguido a lo largo de la campaña. Llegando a la orilla uno no tiene derecho a morirse. Las mejores victorias se consiguen superando al contrario y a tus demonios. Y en esta semana hay que ponerse la cabeza buena y el empeine brillante. Es nuestro destino. Cójanlo por los huevos.

Félix Machuca

Félix Machuca

Colaborador de Opinión