Maresca y Antonio Puerta
Maresca y Antonio Puerta

Prohibido cagarla

Hoy es la noche mágica que todos los 27 de abril rememoramos en honor de aquel gol de Puerta; el que nos abrió todos los caminos que nos han llevado hasta donde estamos
Por  10:12 h.

Ahora, hoy, esta noche. Es la hora. Es el momento que esperábamos. El día D y la hora H. Las manecillas del reloj indicando que Nervión se pone el cuchillo en los dientes, se arroja al mar y aborda el barco de la fortuna que nos toca. Hoy es la noche mágica que todos los 27 de abril rememoramos en honor de aquel gol de Puerta. El que nos abrió todos los caminos que nos han llevado hasta donde estamos. Me lo recuerda Álvaro Yanes desde su @SalmonPalangana. El gol que convirtió la noche en madrugada y la madrugada en alboreá de buñoleras y compadres envueltos en bufandas sevilllonas en la Feria. Qué noche, muchachos. San Patricio cantando por Camarón. La Soleá desparrama por las gargantas de catavinos de los cabales. Las bulerías rompiéndose las camisas en una Feria de la que desertó cualquier sentimiento que no fuera rojo y blanco. Qué cantidad de gloria y plata iba a regalarnos, en años sucesivos, aquel bendito gol de Puerta. Y fue un 27 de abril. Tal día como hoy. Subrayado por el destino en el almanaque rojo y blanco de Nervión como un día propicio. Un día bendito.

Hoy también tenemos una cita con el reloj de nuestra historia. El que marca, en un día tan grande, en un día tan especial, un partido contra el Celta. Un partido para ponerle el aliento en el cogote al equipo del chino. Un partido para encaramarnos a algo que, hasta el mismo martes, nos parecía ciencia ficción. Una película de Star Trek con los klingon con la frente arrugada, siempre sin planchar. A eso nos sonabas hace unos días la posibilidad de subirnos a la parra atlética y porfiarles la tercera plaza. A fantasía cinematográfica. A hervores vinícolas. A melopeas futbolísticas. A papona de farolillos a tratar en urgencias. Y ahora, dedicado a aquellos que creen que el fútbol es puro presentismo, la tortilla da la vuelta con los huevos amarillos de Villareal y nos ponemos para la tercera plaza. De cara a la gloria europea. A la de los campeones. Y todo eso en un 27 de abril. Once años después de que Puerta abriera la de la gloria sevillista. Eso sí que fue una portada de Feria. Eso sí que fue un arco del triunfo. Eso sí que fue llamar a las puertas del cielo para que, de para en par, se abrieran, recibiendo al equipo que arrastró su pasado por las arenas beduinas de un desierto implacable e insufrible. Aquella entrada fue indescriptible. E indescifrable. Tanto como algunas de las profecías de Nostredamus.

Así que hoy, muchachos, salgan al campo y dejen las pamplinas en el vestuario. Junto al neceser donde va la colonia italiana y la crema hidratante. Las pamplinas ahí dentro. Fuera, sobre la grama, el firme propósito de poner tierra de por medio con el equipo de la porcelanosa y meterle el dedo en el tracto rectal a los de Simeone. Hoy está prohibido cagarla. Y el que no tenga temple para controlar sus piernas ni para convertir los nervios en bravura, que se quede con papá. Hoy es 27 de abril. Y los 27 de abril no están hechos para los melifluos ni para los cuentistas. Hoy es un día grande. Aquel día que el sevillismo encastó en jierro de bravura y en sangre caliente tintando el color de su camiseta en un rojo que intimida. Hoy es ya. Y ya llegó nuestra hora. La de los que no usan pañales. La de los que no necesitan salvacolina. La de los que se tienen prohibido cagarla. Salgan al campo y denle con la puntera al bajío. Porque Nervión nunca os dejará solos. Porque Nervión sigue fiel a su fe. Porque Nervión gana partidos y más si son partidos donde hay que ganar por huevos…a la flamenca. Ahí siempre estaremos. Disfrutando de esa Feria que ya no es la que nos cuentan las lenguas antiguas. Es la que vivimos en tiempo real. En un presente de elegidos. Hoy es 27 de abril, amigo Álvaro Yanes, gracias por recordármelo. El día que, once años atrás, dejamos de ser criaturitas vulnerables para convertirnos en lo que ya somos. Un equipo que al ruido le responde con los sonidos del silencio. A los vendedores de crecepelos con la verdad de su gradona. Y a los días señalaitos con un espíritu como el de aquel 27 de abril en el que empezamos a conocer el cielo palpando sus paredes de diamantes. Prohibido cagarla. Salgan e inmólense en nombre de algo tan sagrado como El Sevilla Futbol Club…Nunca habrá mejor fecha.

Félix Machuca

Félix Machuca

Colaborador de Opinión