Caparrós
Caparrós

Policromía escrotal

Si en cuatro partidos don Joaquín es capaz de ser Sigmund Freud y Juan Manuel Poyato Galán...
Por  10:03 h.

Ya sabemos cómo miran los jugadores de mi equipo. Pero hay más. En una semana al frente de la escuadra , Joaquín Caparrós, no solo ha sido capaz de estimular el gallinero, también se ha destapado como un urólogo de tronío, de muchos kilates. Para anunciarnos que los huevos de los jugadores son rojos y blanco. Vale. Tenemos por el precio de nada (no va a cobrar un penique por estos cuatro partidos) dos especialidades médicas que parecenser las causas de los quejíos de mi equipo. Una, la falta de fe. Dos, la ausencia de testiculina. Si en cuatro partidos don Joaquín es capaz de ser Sigmund Freud y Juan Manuel Poyato Galán yo no es que me quite el sombrero y me ponga la medalla. Negativo. Yo me voy directamente a Utrera y le canto por la Fernanda y la Bernarda el himno del Arrebato. Pese a que tengo menos voz que nuestro país en Eurovisión.

La policromía escrotal de nuestros chicos, pese a tan identitaria coloración, no ha sido demostrada a lo largo de un ciclo muy amplio de fútbol, como ha sido el que nos ha tocado vivir, gozar y padecer esta temporada. Y eso que uno de los coros de la grada más utilizados ha sido el famoso échale huevos, Sevilla échale huevos. Todos los que se le echaron (algunos hubo) no cuajaron en las habas contadas del plato de nuestro estilo. Que fue siempre más esclavo del rococó que del potente gótico flamígero. Hemos peleado en muchos frentes. Demasiados para una plantilla tan poco equilibrada. Tres frentes tres. Y todos con más peligro que Alepo. Con una apuesta asombrosa por su osadía. Donde no se valoró más el color de los huevos que el barroquismo del estilo. Dicho en plata: se prefirió antes jugadores estilistas que fajadores. Lo que da toda la impresión, al menos a mí, de que en la plantilla sobra manicura y faltan uñas negras. Si en una semana, don Joaquín, al que tanto respeto y admiro como poseedor del santo grial del sevillismo en vena; digo que si en una semana don Joaquín ha descubierto que las ingles de nuestros peloteros es roja y blanca, yo no tengo ni media palabra más que decir.

Pero seamos realistas y digámonos las cosas por derecho. Caparrós no puede decir otra cosa. Viene como médico de urgencias. Para sacar al equipo del infarto. Ha de estabilizar sus constantes vitales y derivarlo lo antes posible a planta. Sabe mejor que nadie lo que tiene en la mano. Y no suele andarse con homeopatías y curas de ñáñigos yerberos. ¿Qué le iba a decir a una afición que anda ojiplática y perpleja viendo cómo le peleamos la Uefa a equipos rezagados? ¿Qué le iba a decir a una plantilla que está hecha fosfatina en lo físico y en lo mental? ¿Qué se iba a decir él mismo cuando ha tenido los santos cojones rojos y blanco, él sí los tiene, para hacerse cargo del marrón con el mismo entusiasmo o más del que le dicen que va a entrenar al Liverpool? Los especialistas andan desde hace una semana viendo cuáles son los cambios tácticos y la revolución emocional que Caparrós es capaz de formar en este equipo. Pero no hay tiempo. Y creo que todo cambio necesita reloj y proceso. Es verdad que existen los milagros. Y que Caparrós es milagroso en la parroquia de Nervión. Pero a mi me basta tan solo con que algunos lirios agostados por la horchata de su condición descubran, vía entrenador, que tiene los huevos rojos y blanco.

Con eso me basta. Con eso y con que Caparrós haga su trabajo que, os aseguro, no es para cancos de espíritu ni para pechos fríos. Ya lo estoy viendo incendiando de candelas rojas el vestuario para esta noche. Ya lo estoy viendo pegando collejas en los cuellos propensos a humillarse. Ya lo estoy viendo cantiñearse por la Fernanda y la Bernarda aquella bulería que
arrancaba con una letra que parece escrita por él mismo: Si con sangre de mis venas/ pudiera hacerte vivir…Vamossssss jugadores. Que hay un entrenador en la banda que no perdona a los cobardes y le exige a los huevos el color de la pasión.

Félix Machuca

Félix Machuca

Colaborador de Opinión