Unai Emery, en el encuentro de Liga de Campeones ante el Borussia Mönchengladbach (foto: AFP)
Unai Emery, en el encuentro de Liga de Campeones ante el Borussia Mönchengladbach (foto: AFP)

Prepárate Unai

"Prepárate para lo que te viene. Porque el lunes jugó, dribló, esprintó, centró y se las maravilló en Kiev un chaval llamado Konoplyanka"
Por  10:50 h.

Siempre hay un millón de aficionados que saben más que el entrenador del equipo que sea. Si esa proporción la arrimamos hasta Sevilla, el número aumenta. Y son más de dos millones de aficionados los que saben más que cualquier entrenador de los que pasan por ambos equipos. Resulta sorprendente la ciencia infusa futbolera que tienen los aficionados sevillanos. Algo que nace con nosotros. Y quizás venga en el gen del botellín que acompaña nuestras reflexiones. O en la imposición de manos con la que nuestro padrino nos bendice al nacer. Con este precedente resulta del todo heroico que un entrenador tenga lo que hay que tener y fiche por cualquier club local. El que venga ya sabe a lo que atenerse. O escucha a los aficionados o se hunde en la miseria. Porque el que de verdad sabe de fútbol no es el que viene con un título de entrenador y muchos años de experiencia en su curriculum. El que sabe de pelota es nuestro aficionado. Que para eso va al campo desde chiquetito.

Prepárate Unai. Prepárate para lo que te viene. Porque el lunes jugó, dribló, esprintó, centró y se las maravilló en Kiev un chaval llamado Konoplyanka. Solo le faltó meterle un gol por la escuadra al cigarrón De Gea para que ayer, en la ciudad deportiva, se pronunciara por su titularidad hasta Willy Toledo.  Desde que Kono llegó a Sevilla, con pocos minutos en su haber y más goles en su casillero de lo esperado ante tan tímida presencia en el equipo, se ha convertido en algo así como la sangre de San Genaro. Y todo el mundo está a la espera si su sangre ucraniana licua o no. Para interpretar otro milagro del León de San Fernando. Hasta ahora la sangre de Kono está adaptándose a una ciudad que quiere los milagros urgentes y las devociones efímeras. Y ya pesa en el ambiente una presión atmosférica lo suficientemente poderosa como para que cuaje en borrasca y llueva sobre el entrenador el diluvio devocional de más de un millón de aficionados que lo reclaman. Que lo exigen. Que lo quieren ver jugar por decreto ley de la gradona del Pizjuán. Ahora, Unai, ahora. Ahora se licua la sangre de Kono y ya llegada es su hora.

No importa que el chico aún confunda Tetuán con Sierpes, la Giralda con la torre Pelli y la ensaladilla rusa con los calentitos. Da igual, entrenador. El pasado lunes vieron jugar a Kono en Kiev más de un millón de aficionados sevillistas que lo saben todo del futbol. Y que han entendido que está para jugar y para liarla, por lo que esperar más tiempo es gusto de entrenador que no está justificado de ninguna forma. Tan solo quizás por ese retortijón timorato que a veces lo secuestra de la realidad. Ellos lo saben todo. Así que Kono tiene que jugar ya. Porque el pueblo es sabio y no se equivoca nunca. Sobre todo cuando deja hacer al que realmente sabe hacer las cosas y, por mayo, con la caló, nos regala copas para quitarnos la sed que provoca tanta y tanta sabiduría innata, la que nos descubre el genio del botellín en su adn de la Cruzcampo…

Félix Machuca

Félix Machuca

Colaborador de Opinión