Los jugadores del Sevilla FC, una piña celebrando el gol de Carriço (Foto: EFE)
Los jugadores del Sevilla FC, una piña celebrando el gol de Carriço (Foto: EFE)

Que con el trán, trán, trán…

Compadre, hazme caso, confía en los nuestros porque los nuestros no van a Vigo a comer empanada gallega
Por  11:02 h.

Mira compadre, los primeros veinte minutos, si no le endiñamos un uppercut por sorpresa, a lo Tyson, derritiéndole el mentón a los vikingos cuando aún no se han ajustado las espinilleras, serán angustiosos, tanto como los sitios de Troya, Tiro, Roma y Zaragoza. Sobre nuestro equipo, compadre, caerán toda clase de elementos adversos: desde el agua fría de las galernas gallegas hasta los chuzos de punta de la legítima y obligada ilusión de un equipo que no se quiere rendir, de un equipo instalado en el sueño de la remontada. ¿Se puede vivir con un cuatro a cero en contra si no es a base de ilusión e intensa terapia emocional? Berizzo les habrá hecho rezar el credo futbolístico a los celestes muchas veces. Durante todos estos días. Creo en la remontada, diosa todopoderosa, inspiradora de los sueños en la tierra, creo en su única hija, la victoria alada, que será concebida por obra y gracia de nuestra pelea, de nuestro tesón, de nuestra fe…Mil veces mil lo habrán rezado, en la intimidad del vestuario, cuando sus jugadores hayan abierto sus respectivas taquillas y se hayan postrado, en su más recogida reflexión, delante de una foto de su equipo, para que entre vaharadas de réflex y perfume caro, sus plegarias las escuche el dios celta de los bosques. Compadre, ellos están en eso, en sitiarnos durante veinte minutos con la misma impiedad que Alejandro sitió a la Roca Sogdiana, para irse al descanso con un dos a cero que los meta en la pelea, que los meta en el partido.

Coño, no pongas esa cara, compadre, que parece que te ha dado un shungo. ¿A que te llevo a urgencias y se te quita la jindamana? Es lógico que eso suceda. Así que no me vayas a destrozar el sofá saltando y tirando las cruzcampos por los cojines. Que luego la parienta se pone como el Tebas de los cohones y nos cierra el salón cuatro partidos por la cara. Y nos vemos los dos, ahí fuera en la terraza, gritando: Tebas vete ya, Tebas vete ya… Aguanta como un hombre. Sin descargar tus miedos y tus ansias por twitter que, eso es así, a la primera de cambio empiezas a largar fiesta por el teléfono para que miles de jiñaos como tú, pájaros negros del infortunio, demostréis que sois más del miedo que de la fe, más hijos del agobio que de la gozadera. Compadre, hazme caso, confía en los nuestros porque los nuestros no van a Vigo a comer empanada gallega. Van a hacerle una empanada gallega al gran equipo que van a tener enfrente. Hazme caso compadre, esta noche, tu equipo que es el mío y que es el de más de media Sevilla, hará buena aquella frase que se nos quedó grabada cuando vimos la película Wall Street:” la codicia, a falta de una palabra mejor, es buena”. Yo te diría que buenísima. La mejor palabra del mundo. La codicia por ganar. La codicia por vencer. La codicia por volver esta misma noche a Sevilla con la papeleta de sitio en la mano para que en mayo, a la cruz, le ofrezcamos un lirio de plata. Esa papeleta que te da derecho a otra final para que cómo dice, con guasa fina, Anton @_tuan_ ¿no va a haber sevillistas de finales si no hacemos más que jugarlas…?

Si logramos aguantar esos primeros quince o veinte minutos sin que ningún navajazo nos abra la cara, ya podemos ir sacando las banderas y las bufandas para darnos una vuelta por Sevilla, haciendo ver al que no quiera vernos, que aquí están, estos son, los que aspiran a campeón. Seguimos dominando Sevilla. Seguimos saltando en la plaza de la Puerta de Jerez como saltaba Tequila bailando un rock and roll en la plaza del pueblo. Seguimos bailando con la gente de zona la gozadera y el arró con habichuela. Y mañana, en la oficina, compadre, me cuenta la carita de tu amiga la verdina, esa que no acaba de romper en amores contigo porque dice que un blanco y una verdona no dan buena sangre. Con la sangre tan limpia que ha dado siempre los cruces de colores opuestos en esta ciudad. Si La Habana es Cádiz con más negritos y Cádiz La Habana con más salero, te digo yo, compadre, que el Sevilla es un bolero. El único bolero de amor pleno, completo y consumado. Ese que cantaba Armando el taco Manzanero y que decía, suavito, con mermelada de fresa en la boca: Contigo aprendí/que existen nuevas y mejores emociones/Contigo aprendí/ a conocer un mundo/ lleno de ilusiones…¿Qué que no? Dame un abrazo, compadre, escupe contra la pared el miedo y disfruta, disfruta intensamente el día que Dios nos ha regalado, porque tenemos un mundo lleno de ilusiones. Te veo a las ocho en mi casa. Llévate las banderas y la bufanda. Que esta noche, como cantaba Ketama, no nos acostamos porque nos vamos de borrachera, que con el trán, trán, trán…

Félix Machuca

Félix Machuca

Colaborador de Opinión