Immobile, con la expedición sevillista en el viaje a Turín
Immobile, con la expedición sevillista en el viaje a Turín

¿Quién es Immobile?

"Creo que existe un problema Immobile. Y deben arreglarlo"
Por  10:23 h.

Puedo coincidir con Immobile en una tratoría y creerme que es un turista italiano. Pero jamás pensaría que es un jugador de fútbol. Y menos que juega o pretende hacerlo en el Sevilla. Agentes del Mossad no han pasado más inadvertidos que el napolitano. Y los trece millones de euros que costó su traspaso, uno de los más caros que el Sevilla pagó este verano, pueden volatilizarse como una pompa de jabón al viento. Costándonos su problema más que volver a creer en la ética profesional de la VW. La cuestión es por qué Immobile se ha convertido o está a punto de convertirse en el nuevo Yago Aspas sevillista. Qué ha pasado o sigue pasando para que este jugador que llegó en besahuevos desde Alemania donde, menos jamar salchichas, no se le imputan mayores logros, haya pasado a la reserva activa del club, como los militares de alta graduación. Sin haber pegado un tiro a una tórtola de paso, Immobile goza de las ventajas de una ficha que en absoluto desagradaría a un broker de Wall Street. Pero paradójicamente su valor se le presupone. Hasta ahora no ha podido demostrar lo que vale. Y de seguir así su cotización alcanzaría la despreciable nota de un bono basura de la Generalidad catalana.

La casa de Nervión cuenta con especialistas que han sido capaces de reconducir caracteres esquinados y cabezas taladradas. El caso de Luis Fabiano es paradigmático. Poner bien aquella cabeza para que la vida transcurriera fácilmente en su universo más doméstico y el brasilero fuera capaz de abandonar sus cotas cero emocionales y convertirse en el jugador que se convirtió aquí, no fue cosa fácil. Pero el Sevilla y sus especialistas lo hicieron. La carga emotiva que este año tiene el vestuario blanco es extra. Nzonzi arrastra la suya. E Immobile, desde fuera, da la impresión de que también roza la inadaptación. Por lo que sea. Y que nadie ha sabido ni querido explicar hasta ahora. Quizás porque no haya nada que explicar y todo sea una mala intuición de este periodista. Pero yo creo que existe un problema Immobile. Y deben arreglarlo.

Más que nada porque es un activo del club que el club no puede devaluar. Nunca fue aconsejable jugar con las cosas de comer. Ni tampoco tirar piedras sobre el tejado de uno mismo. Ni entro ni salgo en si los fichajes tienen paternidades exclusivas y no compartidas. Y que el italiano fuera apuesta de fulanito y Llorente de menganito. No es mesurable ese debate cuando de por medio hay trece millones de euros. En absoluto me voy por esas ramas. Los egos que lo retraten los selfies. Solo trato de exponer aquí mi sorpresa ante un traspaso sonado y, hasta ahora, cartujanamente silencioso. Hasta el punto de que va camino de convertirse en hábito su ausencia de las convocatorias. Insisto en lo de los activos del club. Y creo que un caso como este debería tratarse (si ya no se ha tratado) de forma lo suficientemente razonable como para que el napolitano no se convierta en un valor muy depreciado, tanto como una preferente de Bankía. Una de dos: o fichamos a Gorri Gorri para que arregle lo de Ciro o a Midas, para que lo que ahora es carbón se vuelva el oro que costó hacerlo venir hasta Nervión este verano pasado.

Félix Machuca

Félix Machuca

Colaborador de Opinión