Vincenzo Montella observa el entrenamiento de sus jugadores previo al Sevilla-Bayern (Foto: EFE)
Vincenzo Montella observa el entrenamiento de sus jugadores previo al Sevilla-Bayern (Foto: EFE)

Sevilla FC: siempre nos sorprende

Somos capaces de vencer el cerco de Cartago, de parar el sol en Nervión, de que Europa se aprenda el nombre de una ciudad a la que seguimos dándole gloria y honor
Por  10:36 h.

Se ha convertido en una caja de sorpresas. En una de esas cajas que ilustraban los cuentos viejos de Andersen donde bajo el papel coloreado y las cintas festivas que la embalaban, salía un soldadito de sombrero de astracán con una flauta en la boca, interpretando la sorpresa de una canción infantil inolvidable. Este equipo de Montella, el mismo que pasa las duquelas en la Liga para no sentirse expulsado del paraíso europeo, el que el pasado sábado elevó su fútbol a categoría de arte pero sin victoria, el que se marca un Eibar para tirarse al callejón o un Manchester para  recibirlo en barco por el Guadalquivir, el que pese a su incordiante irregularidad puede jugar dos finales, es eso. Una caja de sorpresas. Un dulce de bollería espesita o una tarta gigante que encierra a Niké en pelotas, la Victoria alada de los griegos. Los especialistas hacen cábalas sobre quién jugará hoy. Cómo sustituiremos al mago Banega. Quién se pondrá el frac para coger la batuta para que la orquesta suene y suene como una sinfonía de Mozart. El que salga para hacerlo formará parte también de lo que esa caja de sorpresas lleva dentro. Y no descarto que esta noche en Nervión oigamos una voz sobre todas pidiéndole a la grada: ¡música, maestro!.¿Es o no es, Manolón?

Y sonará el estadio como suena siempre. Como un concierto en Viena. Como una ópera en Milán. Como unas bulerías en el barrio de Santiago. Como un pasodoble bailado sobre el albero de la Maestranza. Sonará porque Nervión tiene el pentagrama singular de su cancionero, ese que jalea el tambor para ir a la guerra y que se despelleja la garganta para que lo imposible deje de serlo. Y soñará con Sabina en los bares de Copas. Y con Fito cantará que a la luna de Sevilla se le ve el ombligo. Volará con el Último de la Fila en aviones plateados. Y nos alejará de cualquier tristeza de amor que pudiera rememorar Hilario Camacho. Con Bambino Nervión demandará a los nuestros que les demos guerra a los alemanes. De Izal deberíamos regalarle a la partida magia y efectos especiales. Pero sería imperdonable que de esa caja de sorpresas no saliera una victoria por Frank Sinatra que convirtiera a los alemanes en extraños en la noche local. Todo es posible…hoy puede ser un día grande y todo va a salirnos bien… Estamos entre los elegidos. En el Olimpo la Fortuna y el padre Zeus nos miran bien. Mercurio nos deja sus pies alados para que, como los buenos guerreros, irrumpamos por sorpresa en la batalla. Marte nos presta su escudo. Y Némesis procurará que sea la sangre del otro la que empape la tierra del anfiteatro. Justo cuando nadie da un níquel por este equipo el equipo se reinventa en su propia fe, saca ese genio que lo dota para pelear con los mejores y demandar, después, titulares y espacios televisivos nacionales, donde tan escasamente nos quieren y de lo cual me siento absolutamente feliz y orgulloso. ¿Acaso hemos nacido para que nos quieran o para que nos queramos a nosotros mismos como nadie sabría hacerlo?

Somos capaces de vencer el cerco de Cartago, de parar el sol en Nervión, de que Europa se aprenda el nombre de una ciudad a la que seguimos dándole gloria y honor. También, es cierto, somos capaces de pegar petardazos como los de Eibar, Valencia y Madrid. Pero la perfección es un sueño de maniacos obsesivos. Y en nuestra humana impericia brilla el oro y la plata, junto al barro y la bosta, de la condición de los mortales mortales. Y así, a muerte, a jierro candente, iremos estamos noche a Nervión, dispuestos a cantar con la crema de nuestra grada el brillo de tu amor. Esa sí que es buena para mandar al Bayern de vuelta al frío con un Arrebato del país de las mil danzas…

Félix Machuca

Félix Machuca

Colaborador de Opinión