Pizarro celebra el gol que significó el empate a tres en el marcador frente al Liverpool (Foto: EFE)
Pizarro celebra el gol que significó el empate a tres en el marcador frente al Liverpool (Foto: EFE)

Solo nos vale ganar

No cabe perderse en especulaciones ni en bucles de prevenciones...
Por  9:15 h.

Vamos al lío. Directamente al objetivo. Sin perder la atención de lo que nos ocupa. Concentrados como un astronauta en la soledad de una cabina espacial. Mirando botones, rutas galácticas y llevando la nave, pese a la lluvia de meteoritos, directamente al objetivo. Al planeta donde se respira satisfecho y con los dedos haciendo la señal de la victoria. No cabe perderse en especulaciones ni en bucles de prevenciones. Se va a Maribor a buscar el calor de una victoria. A fundir el hielo. A convertirlo en un puchero gitano de hierbabuena. Para pasar frío se queda uno en Sevilla en la carnicería de Makro. Hasta Eslovenia hay un tirón. No merece la pena ir tan lejos para venirte después con un escobazo en la baticola. Las humillaciones no entran en nuestra dieta. Están prohibida por el nutricioinista de nuestro orgullo. Las grasas de la decepción que alimenten otros barrios. Nosotros tenemos claro el menú: una sopa de letras con tan solo las que se escriban Sevilla; un trinche de carne encastada con salsa Liverpool y una mermelada de naranjas de Nervión para endulzar el camino de vuelta. Queda terminantemente prohibida la ensaladilla rusa.

Vamos al lío. Nos vestimos de corto, pasamos la pelúa corriendo como los galgos del canódromo y nos agarramos a la cola del cometa que dirige nuestro destino desde que vencemos más handicaps que la capa de Superman. Eso es lo que hay que ver hoy en Maribor. Los escaparates están todos en la portería de enfrente. Y si hay una ganga que comprar que sea un balón regalado por Banega para que el miarma haga su paraita de futbito del Kendal, le de un mosto al defensa, y la ponga donde se pescan los boquerones. En el fondo de la red. No va a ser fácil. No. No va a ser fácil por la sencilla razón de que una victoria en Champions es un taco de euros.

Y si Maribor se queda sin opciones para seguir adelante, el aguinaldo de la victoria le viene como la sidra a El Gaitero y un barbero a Puigdemont. Muchas batallas se han ganado en el fútbol y fuera del fútbol antes por la buchaca que por el orgullo de ganar. Ojito con el aguinaldo de los eslovenos. Que lo querrán para convertir sus lágrimas en risas y el vino peleón de la derrota en una ducha de Moët Chandon.

En la pizarra del vestuario Marcucci, que tiene nombre de personaje de comedia italiana loco por el caldo Maggi, podría colocar una frase rotunda: Solo nos vale ganar. Y se las hacia memorizar durante toda la charla prepartido. Como si fuera una letanía. Como si fuera un rosario. Solo nos vale ganar. Solo nos vale regresar a Sevilla con el rostro de los campeones y el paso firme de los vencedores. Queda prohibido pensar siquiera en lo que hacen los otros. Los otros que hagan lo que tengan que hacer. Nosotros solo tenemos que pensar en ganar. En ganar y reír. En ganar y sufrir lo que haga falta. Que los castillos no se asaltan con versos ni se defienden con refranes. Hagamos lo que Marcucci ponga en la pizarra: Solo nos vale ganar. Y con la victoria en la mano se la brindamos, de corazón a corazón, a nuestro mister. Al hombre que sin necesidad de salir de Sevilla nos hizo sentir el frío de Maribor que los futbolistas que se visten por los pies han convertido hoy en el calor de mayo. El mes de nuestras alegrías…

Félix Machuca

Félix Machuca

Colaborador de Opinión