Tifo en el Ramón Sánchez-Pizjuán
Tifo en el Ramón Sánchez-Pizjuán

Un asunto nuestro

Ganar hoy al Basilea es cosa de la grada, de nuestras gargantas y de nuestros pantalones, de las mejores voces que se oyen en las corales de los estadios
Por  10:28 h.

Cuando ellos miren hacia arriba, cuando los de colorao, como decía Bilardo, alcen sus ojos a las gradas de nuestro coliseo, debe llegarles muy claro, muy nítido un mensaje: que ganar hoy al Basilea es un asunto nuestro. De la grada. De las mejores voces que se oyen en las corales de los estadios. Nosotros no gritamos. Cantamos como cantó la otra noche Árcangel en la presentación de Pasión de ABC. Con un compás sobrenatural y agarrándose a la chaqueta como solo se agarra al deseo. Ganar hoy es un asunto nuestro. Como lo ha sido tantas veces. Como tantas veces ha ocurrido. Cuando los que salgan miren hacia arriba, escuchen nuestra música y los pies se les vayan bailando por alegrías, sabrán que la bombilla la inventó Edison. Pero que el mundo podía alumbrase solo con la luz de Nervión. Los calambres nacen en la torre alta de nuestra intensidad y llegan ahí abajo como caen los rayos sobre las encinas, para incendiar si falta hiciera las ganas más cortitas o más apocopadas. Sacar adelante la eliminatoria de esta noche es asunto nuestro. De nuestras gargantas y de nuestros pantalones. De nuestra casta y de nuestro coraje. De una grada que nunca en la vida fue poblada por bueyes yunteros. Ahí arriba jamás hubo sitio para los perros caniches; en todo caso aullaron los lobos a la luna en noches de blanco satén.

El equipo parece que acaba de regresar de Siria. Tiene bajas como si se hubiera encontrado al doblar una esquina a un loco yihadista forrado de explosivos. Venimos compitiendo desde diciembre dos veces por semana. Dos. Como si fuéramos una banda de negrones de la NBA. Dos veces por semana intentando ser nosotros mismos. O sea, una banda de ganadores. Una escuadra que se echa al campo a buscar la plata que le corresponde. Y eso duele. Duele en las partes más expuestas de los atletas. Para que la alta competición te muerda en los isquios o te destroce las fibras que redondean los gemelos. Hay quien sostiene que semejantes bajas vienen de la mano de una errónea planificación. Menos paso quiero. Eso pasa en todas las familias de clase alta del futbol universal. Como tengas que competir al ritmo que impone el dinero y las televisoras, más pronto que tarde, las bajas en los equipo no dejan de ser un hecho. Aquí podemos repasar plantillas del tercero hacia arriba. Y contar cómo los músculos se rompen y los banquillos se mueven. Eso si, donde hay leña marismeña, los banquillos siempre son de talla especial. Suplentes de lujo que del tercero hacia abajo jugarían de titular hasta en las pachangas de Utrera.

Esas bajas que son vitales en nuestra máquina de guerra las vamos a suplir esta noche como solo Nervión sabe suplir las mejores ausencias: olvidando lo que resulta imposible rescatar, haciendo un ejercicio de realismo mágico y rematando corners desde la grada de los Biris. Hasta volvernos locos de remates… No nos queda otra. Para ganar este cruce hay que pasar de melancolías y de recuerdos. Nunca abracéis el fatalismo y penséis: es que si estuviera jugando Kono y Vitolo. Nunca miréis hacia atrás. Los que están son los que juegan. Y los que animan son los que llenan el estadio convirtiendo la noche de marzo en una fantástica fiesta de mayo. Así que comprad Listerine, convertid la campanilla de vuestras gargantas en bronces tan rotundos como los de la Giralda y electrocutad con vuestra chispa un ambiente que necesita la electricidad de Nervión para volver a iluminar otra noche fantástica. Todo esto es un asunto muy nuestro…Lo de las entradas lo peleamos después.

Félix Machuca

Félix Machuca

Colaborador de Opinión