Monchi, en su despacho del Sánchez-Pizjuán (Foto: Juan José Úbeda)
Monchi, en su despacho del Sánchez-Pizjuán (Foto: Juan José Úbeda)

Un ruido menos

"Gracias a Dios, desde ayer, tenemos un ruido menos, el de Monchi, que por fin ha terminado de gestionar su traspaso más engorroso, el que peor ha llevado, el de él mismo"
Por  9:58 h.

Los finales los hacía muy largos Antonio Molina. Eso dicen los que tienen en sus manos las claves del jondismo flamenco. Y a mi equipo, entre los chinos y las chinas que las inevitables circunstancias del fútbol le colocan en el camino, se le está haciendo este último tramo de LaLiga muy, pero que muy largo. Nuevamente, como una varicela rencorosa, como un rebrote asmático, se vuelve a hablar de los tiburones chinos, de la paz imposible entre el Norte y el patriciado del club y de la posible repatriación de Sampaoli hacia Argentina vía selección albiceleste. El ruido es tan grande como los alrededores de una tómbola de Feria. Y con tanto ruido externo imagino que el estanque del Sánchez-Pizjuán hace olas, agita su fondo y comienzan a salir salamandras y sapos que hay que saber comerse con muchísima dignidad. Gracias a Dios, desde ayer, tenemos un ruido menos, el de Monchi, que por fin ha terminado de gestionar su traspaso más engorroso, el que peor ha llevado, el de él mismo.

Subiendo la cuesta se nos pincha la bicicleta. A tres pedaladas de llegar a la meta de la alta montaña. Ya es suerte. Suerte o circunstancias del fútbol. Porque cuando más relajados, concentrados y abstraídos en los objetivos se tiene que estar, todo lo que por ahí fuera suena es muchísimo más estruendoso que una sesión continua de Metallica, una banda que alborota un poco más suave que una andanada de cañonazos. Si en vez de ir los terceros, a dos puntos del inmediato seguidor, con una temporada rebosantes de puntos, nos llegan a pillar en los sótanos de la depresión y al borde del precipicio, es posible que más de uno estaría haciendo rico a los laboratorios de Prozac. El ruido es imposible amortiguarlo. Porque es connatural al fútbol. Pero sí es aconsejable rebajarlo. Incluso si me apuran, neutralizarlo. Solo bastan las dosis suficientes de personalidad y profesionalidad para saber torear tan incómoda corrida. No escucho y sigo. ¿Les suena?

Cada vez que se le preguntaba a Pepe Castro por Monchi, el presidente sevillista decía lo mismo. Lo que tiene que decir. No podía decir otra cosa. Pregúntenle a Monchi. Si el que se quería ir es el León de San Fernando a quien hay que preguntarle es al León de San Fernando. Para que el León ruja de una vez y diga lo que anunció ayer y tratará de explicar hoy a partir de las 12.30 horas: illo, que me voy a la Roma o a La Habana. Pero ya. Sin marear más la perdiz y no tener que estar cada dos semanas con tan incómodo debate sobre la mesa. De todas formas, ya os dije aquí hace muchos meses, que Monchi tenía destino fuera del Sánchez-Pizjuán. Y que lo que había que hacer es darle una salida gloriosa a su marcha, un reconocimiento a su compromiso y unas puertas abiertas de par en par para cuando el Hércules gaditano se jarte de Roma y eche de menos de los tanques del Tremendo regrese a su CASA. Él se lo merece por lo hecho. Y el sevillismo también se lo merece por lo que ha soportado con un final más largo que los de Antonio Molina. Desde mayo pasado se debería haber empezado a buscar soluciones no para un recambio cualquiera. Sino para un recambio fundamental. Deportivo y base de la máquina económica que mueve al club. Eso es lo que realmente preocupa de todo este tinglado. Que una de las piezas indiscutibles en el motor de la contabilidad blanca se va. Y el que venga no va a tener nada fácil hacer olvidar al mejor especialista del mundo. No, si cada vez que viene un lateral aún lo comparamos con Dani Alves…¿Somos o no somos difíciles los sevillistas? En trances como estos es cuando verdaderamente un equipo, un club y una afición deben dar lo mejor de sí. Esa es la pelea que nos toca. Incluso con el inoportuno pinchazo de la bicicleta. Más que nunca hay que pensar en Nervión. Y dejar China, Roma y Buenos Aires en donde están y para el que los necesite. Nosotros necesitamos los puntos. Y ante el Sporting hay que seguir llenando la talega…

Félix Machuca

Félix Machuca

Colaborador de Opinión