Imagen del entrenamiento de ayer del Sevilla (AFP)
Imagen del entrenamiento de ayer del Sevilla (AFP)

Una noche soleada

Hoy sale el sol en Nervión, palangana, cuando sean las horas de las estrellas. Cuando suene el himno europeo que solo pueden escuchar los que derrotaron a su destino
Por  9:28 h.

Hoy saldrá el sol por la noche cuando nuestro equipo salte al jardín de Nervión. Ahí, en Nervión, se obra el milagro inexplicable de la reversión del tiempo, capacidad solo a la mano de los han cambiado el rumbo de su historia. Nosotros salimos de un agujero negro que nos había hecho incondicionales compradores en tiendas de todo a cien y soñadores pequeños embarcados en justificar nuestra existencia y buscar motivos para ser inmensamente felices venciendo al vecino. No éramos nada. Por mucha historia que en nuestro antiguo testamento hubieran escrito los apóstoles del sevillismo. No éramos nada. Con esas aspiraciones y esos objetivos no éramos nadie. Solo sombras siniestras de un presente abominable que arrastraban sus cadenas por el campo del San Andrés o en desolaciones tan hondas como las que se lloraron en Oviedo. De aquellas heridas sangrientas nos floreció un clavel rojo como la pasión y con los estambres tan blancos como el azahar. Y empezamos a ser dueño del reloj de nuestro tiempo. Acompasando nuestros pies a sus manecillas de plata le metimos tanta cuerda que, sin que nadie lo presintiera, viajamos a nuestro futuro más perfecto por encima de la velocidad del tiempo. Estábamos creando un monstruo, como vaticinó Monchi. Estábamos creando la bestia más hermosa que nos sacó del infierno para alzarnos a los altares del cosmos. Hoy sale el sol en Nervión, palangana, cuando sean las horas de las estrellas. Cuando suene el himno europeo que solo pueden escuchar los que derrotaron a su destino.

Sol, himno, bufandas y la Juventus de Turín. No. No nos visita el Baracaldo. Ni viene a eliminarnos el Isla Cristina. Viene la Juve a jugarse con nosotros el escalón de honor de octavos. Un solo punto nos basta para pisar el salón grande de los escogidos en Europa. Pero ¿quién se conforma con un punto, sevillones? ¿Quién sueña ya en pequeño y frente a la Juve o al Chelsea, frente al Inter o al Bayern se estanca en Chipiona y no pelea por conquistar las playas blancas del Caribe? ¿Quién tira hoy sus sueños en el barato de Alcosa y no baña en oro sus ambiciones como si fuera el respiradero de un mercante trianero pasando del Tardón a Sevilla por el puente del Betis? ¿Quién, palangana, quién? Os digo una cosa: si vuestros sueños no os asuntan, no son demasiado grandes. Tienes que sentir por tu cuello cómo marinea el miedo, la jindama poniéndote los vellos de punta por la desmesura de lo que sueñas. Sueñas y vive a lo grande porque de los pequeños relatos solo nacen filosofías de quiosco, mentiras para engañarse, cobijos para no enfrentarse con la dimensión de la tragedia. Sueña y canta. Vive y salta. Hoy viene la Juve. Y el sol saldrá por la noche para poner en fuga a las estrellas. ¿Dani, Buffon, Benatia? ¿Y qué? Si salimos del agujero negro para entender todas las leyes físicas del tiempo de los mortales, los que deben temer a Nzonzi, al Mudo, a Vitolo y a Mariano son los del fútbol al dente. Los del balón con pomodoro…

Ya presiento a los míos en ese pasillo en la barriga de Nervión, esperando que la gradona se arranque para ir a la guerra cantando. Por el Arrebato. Cantando como en las mejores tabernas, con el serrín por el suelo para seguirle al duende sus pisadas. Y yendo tras él a cumplimentar el más osado de los sueños, el más grande que pueda albergar una escuadra para batirse con otra poderosa nave. Seguiremos esas pisadas sobre el serrín de nuestro camino. Porque llegado el final lo mismo tenemos que resucitar a la Bernarda de Utrera y a Enrique el Cojo para celebrar una fiesta más grande que Nervión. No os digo nada más. Pero enfrente tenéis la gloria. Id a por ella, peleadla y devoradla. Que los sevillistas pagamos la convidá…

Félix Machuca

Félix Machuca

Colaborador de Opinión