Imagen de un sorteo de la Copa del Rey en el que participa el Sevilla
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Vamos de Copas

Mi sueño más recurrente es ese. Ganar una Copa del Rey y de España a los que la insultan, la humillan y la defenestran
Por  10:23 h.

Mañana nos vamos de Copas. Con mayúsculas. Porque con mayúsculas mi equipo se toma las Copas. Nos gustan las de Europa y las de España. Por derecho. Como los hay a los que les gustan las chicas morenas y rubias, altas y medianitas. Nos gustan todas. Todas las Copas. ¿O es que estamos makandé? Nosotros no mentimos a nadie. Nos gusta ganar hasta a las bolas…chinas. Y ganar sin mentir. Sin tener que pitarle al himno en la final o poner cara de asco cuando se muestra la Copa en la vitrina del club. Los hay tan cínicos, hipócritas y fantasmas en el parlamento futbolístico de esta nación que reniegan de la Copa que mañana vamos a pelearle al Mirandés. Reniegan de un Copa que, sin embargo, la juegan con tanta intensidad que incluso sueñan con ganarla. Pese a que la ponen de puta y la desnudan con sus bocazas enfangadas cada vez que pueden. Más de una Copa ha justificado la legislatura futbolística de uno de estos clubes que, siendo tan antiespañoles, la juegan como si fuera la suya propia. La Copa de libertadores. Ojalá algún día podamos liberarnos de ellos. Tahúres en la baraja que siempre juegan la Copa porque solo quieren el oro.

A nosotros nos gusta la Copa del Rey. La Copa de España. La Copa que significa mucho más que un título deportivo en los tiempos que corren. En esta nación agrietada por las fuerzas desintegradoras del lado más oscuro de la fuerza política, pelear por un trofeo que simboliza la unión de todos los españoles, por encima de sus ideas aunque hermanados en un proyecto común de convivencia histórica, resulta todo un acontecimiento. Ya no es solo jugar y pelear y embravarse por ganar un título deportivo. Es más importante que todo eso. Resulta que esa Copa la queremos porque queremos a España, porque amamos a nuestra nación, porque es en sí misma la Copa que homenajea al artículo más hermoso y grande de nuestra Constitución. El artículo primero. El que nos consagra como españoles diversos, libres y plenos de conciencia democrática. Me encanta ganar esa Copa porque cuando la gano es como si sintiera que mi club se lleva hasta nuestras vitrinas un jirón del alma de nuestra madre dolorosa. De nuestra madre España. Ea, pues aquí estamos los blancos del Pizjuán, los coloraos de Nervión para ir por derecho a tocarte, besarte y brindarte. Por Sevilla, por Andalucía, por España y por la Humanidad.

Mi sueño más recurrente es ese. Ganar una Copa del Rey y de España a los que la insultan, la humillan y la defenestran. Ese es mi sueño siempre. Un sueño que humedece mi cama. Como si tuviera quince años y un cañón de toro en la ingle. Mi sueño es darle la vuelta al campo con la Copa rozando el cielo, tocando con su corona el palio dulce y dorado de una tarde noche primaveral. Vuelta al campo, Copa borracha de triunfo y una afición engorilada en la selva de la pasión, con la garganta rota por la locura y la bulería que ya no se callará hasta que repose, de tan orgásmica noche triunfal, en la alcoba real de mi club. Lo que yo daría por quitarle esa Copa de las manos a las manos que la manchan y la humillan. Lo que yo daría por quitarle esa Copa a los que tanto nos quieren quitar y ya nos han quitado. Mañana es un magnífico día para ir construyendo ese sueño. Para ir haciéndolo realidad. Ponerse para esto, guerreros de Nervión. Ponerse para ganar la batalla de mañana y llegar frescos y bendecidos a la guerra final de primavera. Y hacer realidad el dia de mis sueños. Cuando la Copa del  Rey y de España esté en manos de un club que la ama, por la derecha y por la izquierda, por sus dos asas extremas, porque sabemos que el pensamiento es sagrado, la libertad nos hace libres y libres somos de defender lo que nos une y de amar a su símbolo futbolístico más sagrado: esa Copa que hoy hay que tragársela de un tirón. Como se apura la botella tras haber oído cantar a Camarón la Leyenda del tiempo. Sal a la calle, le das de tacón a la chapa de la Cruzcampo y te vas para casa cantiñeando con Lorca a tu vera: el sueño va sobre el tiempo, flotando como un velero…cargado de Copas para mi Sevilla.

Félix Machuca

Félix Machuca

Colaborador de Opinión