Eduardo Berizzo, José Castro y Óscar Arias (Foto: Sevilla FC).
Eduardo Berizzo, José Castro y Óscar Arias (Foto: Sevilla FC).

Decisiones grandes

Todos opinan fuera, pero el juicio del entrenador, desgraciadamente, no es tan elemental dentro de casa, donde confluyen enormes complejidades y responsabilidades por encima de los fríos números y los casos personales
Por  13:46 h.

Que el Sevilla, quinto en LaLiga, y en los octavos de Copa y Champions, esté planteando o incluso ya tenga meridianamente decidida la no continuidad de su entrenador, en pleno proceso de recuperación de una grave enfermedad, es algo que generará todo tipo de debates, respetables puntos de vista y hasta interpretaciones malintencionadas. Pero la realidad, desde la cercanía y con todos los elementos de juicio sobre la mesa, se eyecta casi automáticamente desde la piel de una institución que lleva instalada desde hace años en la senda unilateral de la ambición y el sempiterno crecimiento. En eso coinciden todos, aficionados y club. Los primeros exhortan y presionan sin pausa. Entienden que lo mejor para ellos y para el Sevilla es no bajarse, por nada del mundo, de ese frenesí de exigencia. Una presión voluntaria que a los que mandan no les incomoda. Porque es su bien igualmente. El bien del Sevilla. El trazo de una entidad grande obligada a tomar decisiones grandes. Y la de Berizzo, salga o se quede, es descomunal.

Decía anoche un opinador en la capital de España que no entendía cómo el Sevilla barajaba el despido de su entrenador, con el equipo a dos puntos del Real Madrid, cuarto clasificado, y con opciones intactas de meterse entre las ocho mejores escuadras en la Liga de Campeones. En Argentina y Chile, mientras, cuestionan la moralidad de la decisión por el problema de salud del técnico. Pero el juicio, desgraciadamente, no es tan elemental dentro de casa, donde confluyen enormes complejidades y responsabilidades por encima de los fríos números y los casos personales. La distancia diluye la perspectiva. Lejos de Sevilla, fuera del sevillismo, es posible que no se vea a un equipo que se cae irremisiblemente. O se banalice el hecho de que el entrenador tiene a los 25 futbolistas de la plantilla por debajo del nivel que se les presupone. O tampoco se le dé importancia a que el Sevilla se arrastre por el Bernabéu, Mestalla, San Mamés, el Wanda o Anoeta. O dé igual que el mejor jugador en nómina, Steven Nzonzi, esté apartado por el entrenador y devaluándose en el mercado. Es posible y hasta entendible. Pero el Sevilla… el Sevilla, si quiere ser grande, tiene que tomar grandes decisiones.

Fran Montes de Oca

Fran Montes de Oca

Redactor de Deportes en ABC de Sevilla
Fran Montes de Oca

@MontesdeOcaFran

ABC de Sevilla. 17 años informando y disfrutando en sus medios (TV, radio, papel y web). https://t.co/OKGmn3p4dA https://t.co/2J9VfuERRI
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