Sin lanzar campanas al vuelo

Por  0:06 h.

Si algo dejó claro el partido de ayer es que el Sevilla no está para muchos trotes. Parto de la base de que el Sporting no vino con todo lo que hay que venir al Sánchez Pizjuán para llevarse los puntos. A medio gas, los de Antonio Álvarez se bastaron de una buena falta de Dragutinovic (su temporada es excepcional) que aprovechó Kanouté y de la autoexpulsión de Bilic para no pasar apuros y golear a los asturianos. Pero el dominio y los minutos de buen juego sólo se vieron en los primeros 15 minutos y cuando los sportinguistas jugaban con dos hombres menos.

Sin embargo, sin ánimo de pecar de pesimismo, el Sevilla da claros síntomas de ser un equipo agotado, muerto físicamente y que tira de moral para acabar la temporada lo más dignamente posible. Su prueba de fuego puede ser un partido como el del próximo fin de semana ante el Getafe, un conjunto que imprime ritmo veloz y circulación rápida de balón, ingredientes que hacen sufrir al maltrecho once de Nervión. Valladolid o Villarreal son ejemplos de ello.

No cabe duda de que la goleada de ayer es un empujón anímico que debe, con Feria para desconectar de por medio, espolear a los sevillistas en los cinco encuentros que quedan para definir la dura batalla por los puestos de Champions. No hay que lanzar campanas al vuelo y saber que se va a sufrir hasta el final, y hasta en la final (de Copa). Cuando acabe la temporada será hora de hacer balance y afrontar una renovación más que necesaria para mantener al Sevilla donde lleva muchos años instalado, entre los más grandes del fútbol europeo.