El final de un ciclo

Por  23:23 h.

Sevilla FC: Adriano cae al suelo en presencia del pucelano BorjaVaya por delante que prácticamente todos hemos llegado a valorar con la llegada de Antonio Álvarez el hecho de que el de Marchena tocara a la moral y el ánimo de los profesionales sevillistas, lo que provocó que entrara un aire nuevo en el vestuario nervionense, algo que justo llego con las victorias ante el Tenerife y el Málaga, y lo que nadie nos podíamos imaginar era lo que ocurrió ayer en Valladolid.

El lunes dije en mi intervención en las ondas de Radio Marca Sevilla, que sí, que muy bien, que había entrado aire nuevo gracias a que había un mejor ambiente entre los jugadores y quien los manda, su entrenador y que de esto se habían conseguido dos resultados positivos y que era lo mejor que se podía rescatar. Pero también advertí que los triunfos habían llegado ante rivales de menor nivel a los que, a poco que se les achuchara, se les vencería con facilidad. Pero añadí que habría que ver cómo se daban las cosas con otro tipo de equipos con los que todavía faltan por jugar como el Sporting, el Getafe, el Atlético o el Barcelona, conjuntos que por calidad también son menores en los tres primeros casos, pero que dada la irregularidad de los de Álvarez, podían poner en entredicho los puntos en litigio. No dije nada del moribundo Valladolid de Clemente, porque pensé que era un partido del que el Sevilla tenía que haberse traído los tres puntos, viendo las buenas sensaciones, pese al mal juego, demostradas en la capital de la Costa del Sol.

Pero en tierras pucelanas pareció que el equipo muerto era el propio Sevilla. Deslavazado atrás, con nervios y fallos incluso de Palop; un doble pivote formado por Romaric y Lolo con el que es imposible que un equipo funcione –¡vaya balón que perdió el onubense en la jugada que propició el contragolpe del segundo gol!- y Negredo que, desde que el equipo cayó en Villarreal no era titular, cada vez que juega ‘tira’ la camiseta (tampoco Kanouté va a jugar tres partidos en semana y había que darle otra oportunidad al madrileño, que me pareció un gran refuerzo, pero con el paso de la temporada no está dando todo lo que se esperaba de él).

Creo que nadie duda ya de que estamos ante el final de un ciclo y bien haría la entidad, independientemente de que el capitán del barco más exitoso siga comandando la nave o no por sus problemas judiciales personales, en ir planificando el próximo curso futbolístico. Primero desde el entrenador y por supuesto, dando bajas a muchos integrantes de la actual plantilla. Porque el fútbol debe volver a Nervión por el bien de unos aficionados a los que tampoco se les tiene que vender motos al comienzo de la campaña ni ilusionarlos con algunas declaraciones…Y eso que todavía la temporada puede acabar con un título en las vitrinas del Viejo Nervión…