Alguien no cumple

Por  22:29 h.

Ha debido de desistir la FIFA de una faraónica pretensión: unificar el calendario de las competiciones domésticas e internacionales de clubes de modo que no haya conflictos con los compromisos de las selecciones, caballo ganador en todo choque de intereses que surja.

El puzzle sólo parece viable si las federaciones y sus asociados reducen la carga de fechas de los campeonatos locales, precipicio hacia el que los ha llevado este organismo aguijoneado por el virus regulador que se lava las manos cuando un club se ve privado de aquello que entiende como una inversión propia, por tanto de predominante autodisfrute.

Conscientes del poder que les otorga la reglamentación vigente, las federaciones aprietan tuercas a troche y moche, y les resulta un mecano a medida. Nada parece mejor que ceder sin rechistar a los caprichos de las selecciones con tal de ganarse el derecho a exigir la devolución del favor en recuerdo de transigencias pasadas cuando la ocasión sea señalada. Pero el monstruo parece insaciable y no entiende de agravios comparativos, como a propósito de los brasileños de su equipo denunciaba con criterio Juande Ramos al exigir igualdad de trato con los pesos pesados, verbigracia Ronaldinho, autorizado a quitarse del cartel con las migajas de la competición para volver a su trono en cuanto se encuentre descansado.

No es el caso de Luis Fabiano, Adriano, Daniel Alves y Renato, por los que el Sevilla negocia con la Confederación Brasileña para que puedan volver de la concentración previa a la Copa América y así jugar la final de la Copa del Rey, si es que finalmente son convocados para el torneo americano, que así será al menos en un cincuenta por ciento de los casos. En estos supuestos no decide el “vedettismo” sino la sutil intercesión, el juego del regateo de buenas maneras, el “quid pro quo” en alabanza a las componendas, aunque sabiendo que las cartas están marcadas porque sin igualdad de condiciones no hay juego limpio.

Sólo desde esa libertad sin cortapisas puede entenderse la negativa de la Federación Malí a permitir a Kanouté jugar con el Sevilla en la última jornada liguera, que coincide con un Malí-Sierra Leona valedero para la Copa África 2008. O la FIFA quiere castigar a España por no reducir la Primera división, la última que termina en el continente, o ambicionar un calendario unificado es una patraña que consagra el abuso de poder dentro de un marco normativo leonino. Alguien no cumple con su parte, o quizá sea que nadie lo hace.

Redacción

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