El límite del plusmarquista

Por  20:38 h.

Cada vez que se celebran unos Juegos Olímpicos, a uno siempre le asalta la cuestión de la frontera entre el esfuerzo humano y la marca imposible, y de su época de estudiante recuerda que había un concepto del análisis matemático llamado límite de una función, que en román paladino vendría a ser el punto al que se aproxima un resultado variable creciente o decreciente sin llegar a alcanzarlo. Por eso se tiene la certeza científica de que llegará el día en el que dejen de batirse récords de velocidad, distancia o altura. Y por eso podría caerse en la debilidad de pensar que el Sevilla ya ha tocado techo, cual plusmarquista al límite de su capacidad.

Y lo cierto es que empieza a resultar difícil superarse, por mucho que al presidente del Sevilla se le llene la boca proclamando que “lo mejor sigue estando por llegar”. ¿Qué será lo siguiente?, se pregunta ansioso un sevillismo para el que caducó el abono para soñar en favor del de las realidades. ¿La Liga, que esta temporada se ha tentado con la yema de los dedos? ¿Un manotazo en la mesa de la elite continental con algo sonado en el estreno en la Liga de Campeones? Sí, es posible elevar el listón unos centímetros más, pero a costa de desafiar la gravedad, esa magnitud que también opera en una alta competición en la que el trabajo bien hecho sólo reduce las posibilidades de ser abatido por las circunstancias adversas que toda temporada propone.

Escalar hasta un nuevo campo base a partir del exigente mes de agosto se presenta bajo los parámetros de la bendita rutina con que se ha bañado la cuarta celebración de los últimos trece meses. La excepcionalidad teñida de día a día. La punta de un iceberg que hunde la mayor parte de su volumen en un crecimiento sostenido y sin barreras de control. Hágase el repaso. La primera temporada completa con Del Nido en la presidencia, la 2002-2003, no respondió a las expectativas (décimo puesto), pero desde entonces la consigna de revisar al alza el objetivo se ha cumplido cada año: sexto y regreso a la Copa de la UEFA la campaña 2003-2004; a la siguiente, de nuevo sexto pero después de rozar la “Champions”, que se tiró en los dos últimos partidos; la 2005-2006, quinto con puntuación que siempre había sido de Liga de Campeones más el título de la UEFA, el primero en la era moderna de la entidad, que no cataba trofeo desde 1948; y el ejercicio recién cerrado, tercero con posibilidades de ganar la Liga hasta la última jornada, más la triple corona que forman Supercopa de Europa, UEFA y Copa del Rey, una gesta ésta de reunir tres títulos oficiales en una misma temporada que en España sólo Barcelona (91-92, 92-93, 96-97, 97-98 y 05-06) y Real Madrid (88-89 y 02-03) han alcanzado. El listón sigue subiendo y el margen de mejora no inspira escepticismo. Este colosal atleta forjado con aliento de plusmarquista no se arruga ante la exigencia de nuevos récords y promete romper límites.

Redacción

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