La carne en el asador

Por  23:51 h.

La sensatez y el espíritu competitivo imponen no renunciar a la Liga mientras haya esperanzas con respaldo matemático, pero apostar por el todo o nada al que ya se encomendaron los de Juande Ramos en el Ono Estadi, es una ambición que tendrá su lógica merma en la proliferación de lesiones concentradas en la semana del epílogo a un campeonato de Liga que, se gane o no el título, ya puede ser catalogado de brillante. Así y todo, el Sevilla, arrojo y tesón a espuertas para acuñar una pieza modélica, no es un equipo que se arrugue ante la adversidad y el plan B ya está en marcha.

Son los beneficios de disponer de un yacimiento rico en recursos y en permanente regeneración, la fuente de eterna juventud que evoca un Sevilla Atlético que como ningún otro filial esta temporada está solventando con nota el doble rol que se le presupone a una plantilla encuadrada en el organigrama de cantera: la formación y promoción de valores, y el crecimiento colectivo en busca de la categoría máxima para el caso, la Segunda división. Pero ¿y si las dos normas de estilo entran en conflicto? El sentido común vuelve a imperar, pues la prioridad es el primer equipo, pero la hipoteca nunca puede pagarse con los intereses cargados a cuenta del filial si el conjunto matriz no la amortiza. Por eso, Juande tirará de Alfaro o Capel para la visita del Villarreal sólo si piensa alinearlos. O eso dice.

Vestir a un santo para desvestir a otro es un lujo que en otras condiciones (la igualdad de puntos con Real Madrid y Barcelona) ni se discutiría, pero cuando el entrenador del B rabia por no tener independencia sólo por una semana, aquélla en la que emprende el renovado asalto a la categoría de plata, y el del A se ve obligado a forzar la máquina por si a la flauta le da por sonar, parece más sensato tener el oído afinado. Y para ello nada mejor, ¿verdad, señor Ramos?, que poner toda la carne asador.

{moscomment}

Redacción

Redacción