José Castro y José María del Nido, en un acto del Sevilla (Foto: Felipe Guzmán)
José Castro y José María del Nido, en un acto del Sevilla (Foto: Felipe Guzmán)

No todo vale por el poder del club

Del Nido ya antepuso sus intereses personales a los de la entidad para intentar evitar su condena, algo que está volviendo a repetir, dañando claramente al club
Por  10:39 h.

El Sevilla FC lleva más de una década a un nivel digno de elogio. De la ruina económica y la mediocridad deportiva, ha pasado a ser uno de los clubes más saneados y se ha convertido en un grande de España y Europa. Es decir, todo debería ser un camino de rosas para los de Nervión. Pero no es así. Mientras que se han estado levantando títulos y jugando en la Liga de Campeones, ha habido problemas institucionales. Muchos. Importantes. Afortunadamente, todos han quedado en un segundo plano porque la pelotita no ha parado de entrar, pero resulta increíble ver cómo la inestabilidad se está comenzando a apoderar de una entidad que tendría que ser una balsa de aceite. Y todo viene por la obsesión de José María del Nido Benavente por volver al poder del club. El abogado, que salió de la presidencia debido a que tuvo que entrar en la cárcel, está en todo su derecho de querer recuperar su sitio pero, eso sí, debe hacerlo por méritos propios, sin artimañas y, sobre todo, sin perjudicar al Sevilla. Ya antepuso sus intereses personales a los de la entidad para intentar evitar su condena, algo que está volviendo a repetir, dañando claramente al club. Y no todo vale.

Porque es inadmisible ver el esperpento en el que vive el Sevilla desde hace unas semanas. José Castro fue el primero en quedar en evidencia por la famosa rueda de prensa sobre Vitolo, pero la dimisión de José María del Nido Carrasco y el posterior intento por revocarla no tiene ni pies ni cabeza. Por no hablar ya de que una reunión del consejo de administración de los de Nervión no se pueda llevar a cabo porque el hijo de José María del Nido se aferra a su silla en la sala y se niega a abandonarla. Todo esto no está a la altura de una entidad como la sevillista. Como tampoco lo están las explicaciones que, hasta la fecha, ha dado el presidente. José Castro defiende que no ha hecho nada ilegal y, seguramente, así sea, pero no es de recibo tener una cuenta abierta en la entidad ni tampoco llevarse, supuestamente, comisiones por operaciones que haga el Sevilla con empresas vinculadas a su persona, por mucho que sean las más baratas para los intereses de la entidad. Por eso, para aclarar todos estos asuntos y para que, al final, mande el que tenga que mandar, lo más correcto sería que el Sevilla convocara una junta extraordinaria más pronto que tarde. Con luz y taquígrafos.

Ramón Román

Ramón Román

Redactor Jefe de Deportes en ABC de Sevilla
Ramón Román

@RamonRomanR

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