Podestá, en Uruguay, con uno de sus hijos
Podestá, en Uruguay, con uno de sus hijos

Inti Podestá, diez años después

El uruguayo se retiró en 2004
Por  22:55 h.

Existe un futbolista en Canelones que hace ya diez años que no le puede dar patadas al balón. Es futbolista porque cuando habla (aunque lo hace poco, dice, por su timidez) siente que en breve tendrá que ponerse las botas y saltar al terreno de juego. Pero nunca lo hará. A veces le cuesta hasta caminar y vuelve a su casa. Con los olivos que ha plantado y con los que encuentra la calma. Allí tiene una cajita con todos sus recuerdos, los DVDS de algunos partidos que jugó, fotos y recortes de periódicos que guardó… No ha abierto aún esa caja. No puede. Hace diez años que se retiró. La maldita rodilla derecha le robó sus sueños y él, cabizbajo, volvió en silencio a su casa. Ha pasado diez años de ello. Demasiado tiempo. Tiene nombre de dios en la mitología inca, Inti, pero no ha sido capaz de sobreponerse. Igual es que no puede. O no quiere.

 

Pero el que sí puede y debe, al menos así lo veo yo (y por eso lo expreso) es el Sevilla F.C., entidad que se ha destacado entre el resto por querer a los suyos. Un gesto, un cariño, un homenaje al que dio su vida (y su rodilla) por los colores rojo y blanco. Se marchó hace diez años, pero las imágenes de su gol al Tenerife el día del ascenso a la Primera división en junio de 2001, sus dos goles al Zaragoza en diciembre de 2003 cuando ya casi no podía andar o el carácter, empeño y tenacidad que mostraba cada vez que se ponía la camiseta sevillista siguen presentes entre los aficionados. Hace diez años que se fue. Y este verano tiene pensado volver a la que fue su casa. Igual ya es hora de abrir la caja, Inti Podestá…

Roberto Arrocha

Roberto Arrocha

Redactor de Deportes en Diario ABC de Sevilla
Roberto Arrocha

@RarrochaR

Periodismo/Journalism (ABC) Profesor/Dr (Univ. Loyola Andalucía). ABP (SFC TV). Canario en Sevilla