Reyes sonríe durante un entrenamiento
Reyes sonríe durante un entrenamiento

José Antonio Reyes

El delantero hizo en apenas unos minutos una exhibición ante el técnico que lo formó, Caparrós
Por  20:40 h.

Caparrós llegó a decir hace unos años una frase tan explosiva como demostrativa: “Lo que le he visto hacer a Reyes sólo se lo he visto a Messi”. Hoy, a buen seguro, el técnico se habrá acordado de aquella reflexión. Porque Reyes, en apenas unos minutos, fue el mayor incordio de un Granada que supo aguantar las embestidas del Sevilla en la primera parte. Y también en la segunda… hasta que entró Reyes y se hizo con el mando. Siempre consideró Caparrós que Reyes era un caso distinto de la naturaleza. Tanto fue su creencia, que existen cientos de anécdotas que definen perfectamente la relación entre ambos (por ejemplo, cuando el delantero le llegó a decir que se había caído colocando unas cortinas de su madre en vez de reconocer que había tenido un problemilla con la moto). Caparrós sabía llevar a Reyes. Sabía lo que darle y sabía también cómo dárselo, razón por la que entre ambos hoy perdura la amistad. Los dos nacieron en Utrera, territorio futbolero por excelencia, y los dos, cada uno a su manera, le dieron mucho al fútbol. Caparrós se agarró a la constancia y al trabajo y Reyes…, Reyes se dejó llevar por su esencia. Hoy, el sevillista, hizo una demostración perfecta de su esencia, de su calidad y se su arte. Él, solito, y cuando el Sevilla peor lo estaba pasando, se pegó el balón a la bota izquierda y comenzó a hacer un espectáculo. Apareció en el gol de Banega y en el del Mbia. Por la izquierda y por la derecha. O por el centro. Daba igual. Reyes miró al banquillo del Granada y Caparrós supo que contra el delantero, contra el Messi de Utrera, hoy no había nada que hacer.

Roberto Arrocha

Roberto Arrocha

Redactor de Deportes en Diario ABC de Sevilla
Roberto Arrocha

@RarrochaR

Periodismo/Journalism (ABC) Profesor/Dr (Univ. Loyola Andalucía). ABP (SFC TV). Canario en Sevilla