Ciclos y cabezas

Por  11:47 h.

La clara derrota y la decepcionante imagen del Sevilla en el Bernabéu no es que reabran, sino que confirman un debate tan evidente como necesario. ¿Ha terminado un ciclo el club de Nervión? Por los resultados y la pobre respuesta del equipo en momentos trascendentales –Fenerbahce, Atlético, Real Madrid…–, donde antes deslumbraba, diríase que sí, que toca renovación y vuelta a empezar. Otros dirán que nada ha concluido y que aún faltan ocho jornadas, o lo que es lo mismo, 24 puntos por disputarse, que son más que suficientes para meter al equipo por segundo año consecutivo en Liga de Campeones, objetivo ineludible para poder confirmarse como alternativa de poder. No les faltará razón en lo meramente cuantitativo, en los números y en la esperanza matemática. Pero un equipo es algo más que cifras y posibilidades estadísticas. Es un estado mental, el ánimo de una plantilla y las revoluciones a las que se disputan los partidos, y ahí el Sevilla ofrece escasas expectativas. Por eso se antoja no sólo correcto sino saludable plantear la posible finalización de un ciclo. Mentalmente, muchos de los que están dentro ya parecen haberle echado el cierre a esa gloriosa etapa. Ejemplos hay varios y significativos. Del entrenador al portero, pasando por el propio presidente, casi todos hablan tras el 3-1 de La Castellana de “estar tocados”, de “finales perdidas”, de golpe duro y de objetivo “complicado”, cuando el cuarto puesto no está tan lejos (cinco puntos). No parece, por tanto, que la moral esté por las nubes. Y es que la cabeza también juega y no únicamente para golpear con ella el esférico. ¿Es posible que la mantengan en su sitio, con la máxima concentración, jugadores como Luis Fabiano, Alves, Renato, Maresca o Poulsen? Su futuro más inmediato parece estar lejos de la capital andaluza. Basta con analizar el rendimiento del danés, por escoger a uno, para comprobar que lo de esta temporada es otra cosa. Y si la mente no está puesta al cien por cien en lo que toca, malo. El desgaste llega siempre a las plantillas, los banquillos y los propios despachos –¿por qué el club no reforzó la defensa en el mercado invernal cuando era algo que cualquiera puede considerar vital visto lo visto?—y para que pase la menor factura posible, lo más acertado es percibirlo, aceptarlo y comenzar a trabajar lo antes posible para revertir la tendencia. Y seguro que muchos en el club ya están en ello.

Redacción

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