Crisis, como quería Del Nido

Por  12:19 h.

En uno de sus constantes mensajes de grandilocuencia y ambición, hace varias semanas el presidente del Sevilla aseguraba con su habitual tono vehemente que su aspiración es que se produzca una crisis cada vez que el equipo pierda un partido, síntoma, para él, de haberse convertido en un club grande y con aspiraciones máximas. “Mi objetivo es que haya una crisis cada vez que se pierda un partido”. Pues el destino, y el juego de su equipo, claro está, ha querido poner a prueba a José María del Nido a las primeras de cambio. La crisis que quería, y que por pura coherencia con su convicción personal no podrá negar, ya está servida. Y no por una derrota, sino por dos. Y qué dos.

En sólo cuatro días, un par de varapalos tan inesperados como significativos. El domingo, con todos los records en el punto de mira, el Málaga se llevó los tres puntos de Nervión sin que los de Manolo Jiménez fueran capaces de hacer gol, casi de llegar con peligro. Y en el partido de Copa del Rey intersemanal, derrota nada menos que en el feudo de la Ponferradina, un Segunda B de los clásicos. Otra vez por 1-0. Otra vez sin marcar ni tan siquiera asustar. No podrá hablarse, desde luego, del caché de los rivales, pues si el oponente en Liga tiene como principal aspiración no descender, está recién llegado de Segunda y su plantel está confeccionado con retales –Miguel Ángel, Fernando, Duda, Adrián…– y mucha clase media, el enemigo de Copa está dos categorías por debajo. Tampoco debe justificarse nada, especialmente el batacazo en León, con el asunto de las bajas. Estaría bueno. El Sevilla es infinitamente superior a la Ponferradina y así debe plasmarlo en el campo, con los titulares, con los suplentes, con gente cansada y hasta con el filial al completo –que milita en Segunda A, un escalón por encima de los leoneses– sobre la hierba. No cabe justificación más que un pésimo juego y una inadmisible relajación. Estuvo en el terreno de juego gente como Konko, Squillacci, De Mul, Fazio, Renato o Luis Fabiano, además de Navas o el campeón de Europa Fernando Navarro. No es un equipo ni de circunstancias ni de suplentes, y para sí lo quisieran muchos. Pero ganó la Ponferradina, que sencillamente fue mejor que un equipo que aspira a ganar todos los títulos que disputa, como dicen quienes dirigen el club. El de Copa no lo ha tirado gracias a un sistema a doble partido que se ceba con los pequeños, pero es conveniente tomar nota. Que se lo digan si no al Villarreal. Así es que lo dicho, crisis, claro. Y si no se vence al Valladolid el domingo, hecatombe, claro. Y si no se gana en la vuelta copera…

Redacción

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