Debates imposibles

Por  13:25 h.

Sólido, infranqueable, el Sevilla venció al Villarreal y se ha colocado tercero igualado con el segundo, el Valencia, después de quince jornadas y tras golpear duro a todos los enemigos de arriba a excepción del potentísimo líder catalán. Sólo la máquina blaugrana es mejor en esta Liga, lo cual es mucho decir. Así las cosas, debatir sobre el juego del conjunto que adiestra Manolo Jiménez y polemizar sobre cuestiones meramente estéticas está absolutamente fuera de lugar. Porque el objetivo es estar entre los cuatro primeros y se está cumpliendo a rajatabla. Ni más ni menos. La realidad numérica es incuestionable y va mucho más allá del mayor conservadurismo en los planteamientos en esta temporada o de las fases de juego en que el centro del campo se pierde. Con más «jogo bonito», al menos en teoría, el equipo blanco era el año pasado noveno a estas alturas y tenía once puntos menos, con lo que mejor será apartar las disquisiciones formales mientras se tenga un fondo como éste. Malos tiempos para la lírica corren en el fútbol en general como para exigir otra cosa al cuadro de Nervión.

Algunos dirán que en el partido de este domingo la fortuna fue una buena aliada por el gol del triunfo en sí, con Renato y el linier jugando a encontrar los límites del reglamento justo en el descuento de la primera mitad y, por otro lado, con el delantero centro del oponente expulsado a los 50 minutos. Todo puede analizarse, sí. Pero que ninguno olvide que el Sevilla fue sencillamente mejor porque llegó mucho más al área rival, tiró más a portería, gozó de más ocasiones, sacó más corners, tuvo más el balón, se llevó más pelotas divididas y, en definitiva, buscó más la victoria que el Villarreal. Tampoco en eso debe haber debate. Y el que lo busque, que mire sólo el marcador, los puntos obtenidos en el llamado «Tourmalet» y que observe un segundo la clasificación. Cuando los números no acompañen, que se hable más del juego desplegado. Pero con estas cifras, lo suyo es, al menos, guardar la discreción y esperar.

Redacción

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