Defender atacando, defender defendiendo

Por  15:11 h.

Al triunfo se llega por distintas vías, pero unas resultan menos propias o más arriesgadas que otras, tanto que veces lo que debería ser una victoria clara y lógica se transforma en igualada o incluso derrota. Si algo ha cambiado con el relevo en el banquillo sevillista, como ha podido comprobarse en el choque ante el Barcelona, es que ahora se barajan formas de buscar el triunfo alternativas a las que usaba Juande Ramos. Al menos, durante muchas fases de los partidos. El Sevilla del primer tiempo del sábado sí se pareció bastante al del año pasado, especialmente por la intensidad y la ambición. Éstas convirtieron al lustroso enemigo en mera comparsa. Pero Manolo Jiménez decidió en el paréntesis, ya con ventaja en el electrónico, adoptar una estrategia bastante más conservadora. Guardar la ropita y nadar, lo que se dice nadar, pues poquito. Más bien mantenerse a flote en aguas relativamente calmadas. Aceptemos barco. Vale. A la contra. Estaba claro que el Barcelona iba a poseer el esférico en la segunda mitad, pero, ante esa más que previsible realidad de la reanudación, ¿no resultaba más fácil buscar los contrataques recuperando el balón en la línea de medio campo que sobre el borde del área propia, a más de setenta metros de Valdés? Evidentemente. El equipo se echó atrás en exceso, como en otros tiempos ya casi olvidados. Parapetó a Palop pensando que un Barça tan gris se quedaría en blanco, pero lo cierto es que con al simple presencia real y efectiva de varias figuras contrarias, el empate fue mera cuestión de tiempo. Y eso que el rival intimida más por el escudo que por lo que realmente expone sobre la hierba. Al equipo blanco le invadió el conformismo, y si éste era simple cuestión mental de los jugadores, pues para hacerlo desaparecer está precisamente el entrenador. La mezcla del conservadurismo psicológico con la simple posición en el campo de los futbolistas provocó que de los tres puntos, tan valiosos a estas alturas, dos se esfumaran. Y es que no es lo mismo defender atacando que defender defendiendo. Sobre todo si hay que defenderse de un tal Messi. Lo preocupante no es empatar con el Barcelona. Lo que más inquieta es el cambio de estilo.

Redacción

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