La encrucijada

Por  1:56 h.

Casi cada partido que ha disputado últimamente el Sevilla ha podido calificarse como final. Bendita rutina. Pero la semana que se presenta supera a las anteriores, si cabe, en carga de trascendencia, épica e histórica. Es la hora. Se llegó a la encrucijada. Y no sólo de la temporada sino prácticamente de la historia moderna del club.

Las colas en las taquillas del Sánchez-Pizjuán así lo atestiguan. La cita con la historia está a la vuelta de la esquina –de la esquina del miércoles, a cuya vuelta está el jueves—y el sevillismo aguarda expectante. Saldada la semifinal de la Copa del Rey y con la finalísima asegurada, el jueves toca asaltar la UEFA y el domingo, la Liga. Y es que si el conjunto de Juande Ramos solventa de manera positiva ambos encuentros, se habrá rizado el rizo de escalar el monte del prestigio una temporada más –mira que estaba difícil—y se habrá instalado el club definitivamente entre los grandes. Superando al Osasuna en Nervión en cuestión de horas, la segunda final de la Copa de la UEFA, ahí es nada, estará servida. Tras Eindhoven, Glasgow. Pocos, muy pocos equipos pueden presumir de disputar dos años consecutivos una final continental. El último que se recuerda en la UEFA, allá por el año 1986… Se trata de remontar un gol, uno, y de paso tomar cumplida revancha de uno de los más enconados enemigos de los últimos años. Con levantar ese tanto en contra, la segunda final de la temporada será un hecho. Y Poulsen no volvería a caer en una semifinal europea un año después… Pero es que hay más.

La semanita culminará con el partidazo contra el Real Madrid en la capital española. El segundo de la competición doméstica –a un punto del primero– visita el feudo del tercero –a un punto del segundo–. El trabalenguas se resume en que el título, si el Barcelona comete algún error, se pone en juego el domingo a las nueve de la noche en el Paseo de La Castellana. El Bernabéu ya ha colgado el “no hay billetes”, síntoma inequívoco de la envergadura de la batalla. Si se supera, ya podrá decirse, como mínimo, que el Sevilla le disputó el torneo al Barça hasta el final. Y si encima a los catalanes les da por tropezar alguna vez, pues el éxtasis será una realidad. El propio Juande lo advirtió: el choque ante el Madrid medirá la posibilidad real de lograr el título. El cruce con el destino, por tanto, es tremendo y absoluto. La gloria está ahí mismo, a un pasito. Lo bueno de todo es que, como ya se encargó de recordar el presidente sevillista, la palabra “fracaso” no existe. Incluso si la semana sale mal. Para el Barcelona, el Madrid, el Manchester, el Milan o el Bayern, quedarse a las puertas que el Sevilla tiene ahora ante sus ojos sí lo sería. Para los de Nervión, no. Todavía. Que a este paso…

Redacción

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