La Liga es la Liga

Por  2:00 h.

La derrota sevillista ante el Real Madrid ha dejado entre los seguidores un sabor ciertamente agridulce. Y afirmo que hay alguna porción de dulzor pese al palo porque perder en el Bernabéu, de esa manera, con lo que ya se ha hecho, en la posición que se ocupa y con dos finales esperando para sí lo quisiera el grueso de equipos nacionales y europeos. Lo bailao, que lo vayan quitando. Encima, hubo opciones reales de llevarse los tres puntos y de meter miedo en el foro donde precisamente se inventó el mismo. Eso dice Valdano, al menos. Pero también hay poso amargo, también el sevillismo sufre algo de melancolía.

Quizás esa parte triste del ánimo actual de la hinchada de Nervión se deba a algo que en principio parece sencillo de explicar, si bien no todos lo entenderán. Pero hay que decirlo se enfade quien se enfade: la Liga es la Liga. En los tiempos modernos, nunca se ha tenido una oportunidad como ésta para llevársela y, lo que es más doloroso dada la humana condición de temer por el destino, no se sabe cuándo se volverá a tener. Y debe darse por sentado que el torneo doméstico de la regularidad es, en cuestión de dificultad y prestigio, de mayor rango que una Copa del Rey y, a qué negarlo, que una Copa de la UEFA por muchas estrellitas sobre bandera azul que la envuelvan. La Liga es un trofeo de más valor que los otros dos que tiene a tiro el conjunto de Juande Ramos. Decir lo contrario es, sencillamente, mentir o querer vender humo. Sólo la Champions League supera a la competición liguera española como título, y de esa aún no se puede ni se debe hablar. Tiempo habrá.

Cierto es que el Sevilla optará a conseguir la Copa del Rey frente al Barcelona y que hacía muchísimos años que no se metía en una final del torneo del K.O., pero éste no goza del nivel de hace varios lustros, ya que, precisamente, los equipos dan prioridad a otras competiciones. Se festejará un hipotético triunfo, faltaba más, pero en cuestión de caché, no hay color si se compara con una Liga. También tiene en club blanco en su mano lograr de nuevo la UEFA en la final contra el Español del día 16, pero precisamente por eso, porque ya logró la última, es posible que su impacto sea menor. La necesidad de décadas se ha cubierto. Y en lo referente al prestigio, nadie puede extrañarse si se afirma que este torneo está lejos de su hermano mayor, la Liga de Campeones. Por algo es el objetivo obsesivo de José María del Nido. Que los más recientes finalistas sean CSKA de Moscú, Middlesbrough o ahora el conjunto españolista es un dato que no debe marginarse. La fiesta de la final está muy bien, y ganar, pues mejor, pero, a que negarlo, llevarse un título liguero está por encima. Y tenerlo tan cerca es como para cegarse y olvidarse del resto, por eso escuece más de lo estrictamente necesario el traspié. Pero quedan puntos y la última palabra que decir. A ver quién la pronuncia. Y cuál es.

Redacción

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