Locos por el fútbol. O no

Por  21:38 h.

Cuatro finales en un año. Igual es mucho para algunos. El caso es que van a sobrar entradas de las destinadas a la hinchada de Nervión para la final de la Copa de la UEFA que enfrentará a Sevilla y Español. Sí, sí, que sobran, que cualquiera podía acercarse a la taquilla y llevársela… Lo que hace varios años podría resultar increíble, ahora es real. Y es que los hay que están locos por el fútbol. Y los hay que no.

Podría confirmarse con esto una loperiana teoría, esa de que hay gente que se olvida demasiado rápido del sabor de la mortadela y se acostumbra también con demasiada celeridad a comer jamón de bellota a diario, tanto que luego no lo sabe apreciar como debiera. El paladar traicionero. Grandes partidos decisivos desde hace dos años, las semifinales y la final de la UEFA del año pasado, la Supercopa de Mónaco después, ahora la finalísima de esta edición de la UEFA en Escocia, la final de la Copa del Rey contra el Getafe en junio…. Y los bolsillos, que dan para amar unos colores pero sin tirarse por el balcón a lo Romeo y Julieta. La época del año no ayuda, desde luego. Semana Santa, Feria, las comuniones, el Rocío… Mucha tela y mucha guita. Pero también hay una explicación más antropológica que económica, con la que me quedo esta vez, y es esa de la fuerza de la costumbre. Al final, todo se vuelve menos importante, todo pierde, aunque sea en un grado menor, su fulgor. El propio presidente sevillista lo ha visto claro. José María del Nido ha admitido estar “extrañado” por el hecho de que “los sevillistas protestones que tenían la oportunidad de adquirir su entrada para la final” hayan permitido que sobrasen localidades para este histórico encuentro. “El setenta por ciento de los doce mil socios más antiguos va a Glasgow y sólo el diez por ciento de los más recientes ha comprado su entrada. Eso quiere decir que, mientras yo sea presidente del Sevilla, a las finales siempre se irá por orden de antigüedad, que está visto que son los más fieles”, sentenció el mandatario algo enojado por el asunto. Pues eso. Las cosas de crecer. Los benditos granos de la pubertad. La gran enseñanza, relativizar la primera vez. O las primeras veces.

Redacción

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