Master en ventas

Por  17:18 h.

Ni Harvard ni Oxford ni la Sorbona ni la Complutense. Qué va. Las oficinas del Ramón Sánchez-Pizjuán. Esas. Allí sí que se puede aprender a vender bien. Allí ya son auténticos maestros en ventas. Bueno, en negocios, en puro márketing. Porque una cosa es vender y otra hacer verdaderos negocios, y en eso, al menos, el Sevilla lleva varios años dando masters. La apuesta no deja de ser arriesgada, como es lógico, pero hasta la fecha no puede decirse que haya salido mal. La política de traspasos sevillista ha dado unos frutos impensables hace muy pocos años y, a qué negarlo, ha sido la piedra angular del crecimiento, de aquel salto de calidad, del sueño, de lo mejor que debe venir, según los lemas vendidos. Siempre ventas.

Los dos últimos ejemplos son suficientemente ilustrativos, aunque sus precedentes no lo son menos. A Alves se le ha sacado como mínimo 29,5 millones de euros, que pueden llegar a ser nada menos que 36 si el Barcelona hace lo que debe, ganar cosas. La tajada, teniendo en cuenta que el futbolista no iba a continuar a un nivel mental adecuado, es más que suculenta por muy fuera de serie que sea el lateral brasileño. Varias semanas antes, también los catalanes abonaron la cláusula de rescición de Keita, nada menos que 14 millones, o sea, 10 más de los que el club de Nervión desembolsó no hace ni un año. Negocio grande. Otra cosa es poder convertirse así en un grande, pero por lo hecho en ejercicios anteriores, no parece obstáculo definitivo esta filosofía. Antes que Alves o Keita se fueron Ramos (27 millones) y Baptista (24,5) al Real Madrid o Reyes (25 millones) al Arsenal. Entre los tres, más de 76 millones recaudados cuando apenas costaron más que su mera "crianza". Ni Zara con todo su imperio de "prêt à porter". Y no se trata sólo de aprovechar el viento a favor, porque basta con repasar las dos ventas realizadas a mitad de la pasada campaña de dos jugadores que no cuajaron, como Hinkel o Kerzhakov, que se fueron dejando en caja más dinero del que costaron, para comprobar que en este apartado no hay rival. El objetivo ahora debe ser el liderazgo también en otros menos pecuniarios.

Redacción

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