A dos puntos

Por  0:46 h.

No es cuento chino, qué va. La Liga es larga y lo que parece una cosa en noviembre es otra en febrero, y otra en mayo. A veces da la impresión de que se va a acabar el mundo porque tras un mal resultado se propalan mensajes tan apocalípticos como apresurados, pero las cuentas en este caso son como la prueba del algodón que hace el tío con mandil que se te cuela en casa y te limpia la cocina sin que nadie se extrañe de nada: sumas, multiplicas y restas y te sale siempre que todo puede pasar. Y sólo cuando no es así es que se ha terminado el Campeonato.

Hace tres meses parecía que el Sevilla estaba fuera de onda, que andaba aturdido por los palos que le dio el segundo semestre de 2007, pero es tan bueno el equipo que a todo se sobrepone, y cuando se encuentra con un rival que le da alguna facilidad lo ataca con fiereza hasta dominarlo sin piedad y zampárselo, como consumado depredador que es tras todo lo que ha aprendido en los dos últimos años. Lo del sábado fue un espectáculo, la demostración fehaciente de lo que este Sevilla puede hacer si no titubea y si cuenta en el centro del campo con la versión buena de Maresca, que juega y hace jugar porque ve el fútbol, lo intuye y además ejecuta con precisión la acción que entiende pertinente en sólo una fracción de segundo.

Con todo, está a dos puntos de la cuarta plaza, a menos de una victoria de la Champios League. El paisaje ha cambiado aunque la asignatura pendiente de la defensa sea una constante amenaza para la regularidad deseada. Es posible que para alcanzar el objetivo marcado haya que cerrar mejor atrás de una vez por todas, pero viendo cómo se están desarrollando los acontecimientos también es probable que al conjunto de Manolo Jiménez le baste con su mortífero juego ofensivo para volver a estar entre los cuatro mejores de la Liga en un ejercicio que le ha presentado todas las adversidades posibles. Ojo: todas.

Redacción

Redacción