Ahora decide el temple

Por  0:26 h.

Los campeones también pierden, y a veces incluso ante rivales que son muy inferiores. No pasa nada. Un mal día lo tiene cualquiera y hay que pasar página. Pensar más de la cuenta en la derrota ante el Nástic no hará más que soliviantar al personal y sólo puede tener un efecto pernicioso, pues el Sevilla sigue líder, nadie tiene más posibilidades de ganar la Liga y la clasificación para la Liga de Campeones está cada vez más cerca.

Ésta es la realidad y no se puede perder el norte ahora, precisamente ahora, porque un equipo casi condenado al descenso le haya ganado a otro que está peleando por ser campeón. Para ganar el título hay que sufrir mucho, normalmente hasta el final, y lamentarse por llegar a la jornada 27 con los mismos puntos que el segundo y no con cuatro de ventaja sería una falta de humildad inaceptable. Hay que echar el balón al suelo y jugar, seguir tocando y buscando el gol con paciencia porque los nervios sólo le van a dar ventaja a los rivales. El Barcelona, el Valencia y el Madrid se han acercado un punto. ¿Y qué?

El diccionario incluye la siguiente acepción del término temple: “Fortaleza enérgica y valentía serena para afrontar las dificultades y los riesgos”. Esto es lo que empieza a hacer falta ya porque es lo que decide al final de la competición, por arriba y por abajo. Los equipos que están acostumbrados a luchar por los campeonatos saben que la serenidad es clave, pues la experiencia es un grado. El Sevilla, sin embargo, es nuevo en estas lides y corre el riesgo de pagarlo, así que es muy importante que desde este mismo momento, cuando faltan doce jornadas para que termine esta Liga y cuando se avecina la recta final de las otras dos carreras en las que participa el equipo de Juande, profesionales, dirigentes y aficionados mantengan la calma e incluso estén dispuestos a seguir divirtiéndose como hasta ahora, porque si el Sevilla está entre los mejores es porque tiene la calidad para codearse con ellos, y por lo tanto ya no es cuestión de demostrar lo que se vale, sino de saber manejar la presión y caminar hasta el final con alegría porque pase lo que pase la temporada realizada habrá sido muy buena. Si por una derrota ante el Nástic, o por una hipotética eliminación de la UEFA en Ucrania, o por cualquier tropiezo empieza a temerse una decepción, la debilidad será decisiva. Y será lo que sea, pero a estas alturas se puede avanzar que la campaña sevillista en ningún caso podrá causar tristeza. ¿No hubiera firmado cualquier sevillista en agosto llegar a esta fecha en esta situación? Pues eso, a seguir disfrutándolo.

Redacción

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