El antídoto

Por  13:47 h.

Lo tienen que conocer por fuerza los jugadores del Sevilla. No todos, porque muchos hay en el plantel que dirige Juande Ramos que no compartieron vestuario con Joaquín Caparrós, pero con los que sí estuvieron a las órdenes del utrerano debe bastar para que el equipo entero sepa cómo se las gasta aquel que sacó de las tinieblas al cuadro nervionense.

Hoy es jueves y toca Copa del Rey, como reza el titular de la portada del día de la sección de Deportes de ABC. Se ha convertido en una costumbre esto de jugar el cuarto día de la semana, y siempre por objetivos que ilusionan a la afición como motivan a los profesionales. Mas tenía razón ayer el entrenador del Sevilla cuando se quejaba del triunfalismo que detecta en el ambiente que rodea a su equipo. Para jugar las finales hay que superar los obstáculos y ni el Deportivo ni el Osasuna van a ser fáciles. El Sevilla sigue en pie después de haber recorrido muchos metros en su particular Grand National, pero hay que llegar a la última valla con fuerzas para saltarla y llegar a la meta haciendo la señal de la victoria, y para eso hace falta concentración y humildad, y a buen seguro que los jugadores del Dépor van a jugar esta noche con todos los sentidos puestos en su faena y con la tremenda ilusión de dejar en la cuneta al Sevilla, por eso acudir a la cita con el pensamiento de que se trata de un trámite puede ser peligrosísimo.

Hace falta poner sobre el terreno de juego de Riazor lo mismo que el Deportivo y algo diferente. Caparrós conoce a su adversario y en las filas sevillistas conocen de sobra a Caparrós. Hay que poner en la pelea el antídoto que anule lo que el de Utrera va a aportar a su equipo: fe, moral, ambición, garra… Y luego que decida la calidad, que como escribía en vísperas del duelo con el Tottenham, está de parte de los de Juande. Es jueves y toca jugar la Copa. Sigue el Sevilla galopando con buen tranco en este Grand National que es su temporada 2006-07, y ya va casi solo. Muchos se han quedado atrás y la meta está cerca, pero los poquitos que aún siguen en pie van a hacer todo lo posible por impedir las fiestas en Nervión, así que mejor será volver a las buenas costumbres y pensar de nuevo en el “partido a partido” que ha hecho grande a este equipo. Sería una forma muy saludable de empezar a aplicar el antídoto contra Caparrós. Después habrá tiempo para pensar en la Liga, y más tarde en la UEFA. El caso es seguir pasando los obstáculos sin caerse.

Redacción

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