El valor de una remontada

Por  13:55 h.

Después de perder dos partidos seguidos en la Liga, Racing y Sporting, pintaba mal el partido con el Athletic. Con el 0-1 parecía que los bilbaínos se encontraban como peces en el agua de la piscina del Sánchez-Pizjuán, que sin embargo dejó de serlo tras el descanso para que los pescaditos se quedaran boqueando bajo la furia sevillista, perfectamente reflejada en el zapatazo con el que Duscher hizo el empate en el minuto 60.

No es lo mismo ganar un partido de ida en la Copa por 1-0 que por 2-1. El resultado que llevará el Sevilla a San Mamés dentro de un mes no es del todo bueno pues, sobre todo, inspira cierta inseguridad porque un simple error traducido a un 1-0 significa eliminación, pero desde luego que tampoco es igual ir al Bocho en ventaja que en igualdad y, más que eso, hay una diferencia tremenda entre acudir a una cita con el eterno rival después de haber encadenado tres resultados negativos que con ese buen sabor en la boca que deja haber levantado por convicción y fútbol un partido tan duro y trascendente como fue el del miércoles. He aquí el valor de la remontada. El gol de Lautaro Acosta no significó por lo tanto una victoria más. Cambió muchas percepciones y ahora el Sevilla no se plantará ante el Betis con la necesidad de romper una mala miniracha (con la victoria sobre el Valencia suavizándola, eso sí), sino con la sensación de haber cumplido con una misión que queda aparcada para centrar los esfuerzos en mantener la posición de Liga de Campeones que el equipo disfruta en esos momentos.

Esto es lo que importa a la fecha de hoy y es evidente que el Sevilla es más favorito que nunca para el segundo y último derbi de la temporada a pesar de la ausencia de Luis Fabiano. La Copa ya volverá, y aunque entonces los pececitos se habrán convertido en leones, esa ya será otra historia. Ahora, derbi.

Redacción

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