Hoy no me pongo corbata

Por  2:38 h.

Podía haber sido otro día, pero ha tocado hoy. Bueno, no es que haya tocado, sino que se ha preparado con tiempo y mimo la apertura de este portal para esta fecha, 28-F, en la que se va a disputar un derbi, o mejor dicho, el derbi. Y aunque la ocasión lo merece, por motivos varios, hoy no me pondré corbata.

No me pondré corbata porque quiero desligarme de los que han tenido a la ciudad casi sin respirar desde hace dos semanas. Porque hoy las aficiones tienen que estar por encima de los dirigentes. Porque hoy es un día para disfrutar del fútbol con un partido muy importante y olvidarse de todo lo demás. No es cuestión ya de pensar en quién tuvo la culpa, en quién dio primero, en quién fue más soez, en quién más egoísta. Todo eso da igual. Es la hora de vibrar con el espectáculo y de demostrar que no se puede tomar el todo por la parte, que Sevilla es más que un grupo de dirigentes tirándose los trastos a la cabeza.

¿Qué se juega el Sevilla esta noche? En Teruel, por ejemplo, pueden pensar que plantarse en las semifinales de la Copa del Rey, que no es poco, y nada más, pero la realidad del contexto dice que también está sobre el tapete la posibilidad de salir victorioso de un choque a cara o cruz con el eterno rival. Los partidos de Liga se olvidan, aunque unos más que otros, pero una eliminación en un torneo copero jamás. Y eso lo ha entendido Juande, que mientras decía que el Sevilla tiene otros frentes abiertos y que puede presumir de tener una baza con la seguir soñando si es que pierde alguna, ha concentrado a su equipo en Cartaya para preparar este tercer y último derbi de febrero que se presenta apasionante y del que saldrá, definitivamente, un vencedor y un vencido. El de Pedro Muñoz entiende muy bien la película y ha actuado en consecuencia porque la presión la ha puesto donde hay que ponerla. Dice la tabla, y la trayectoria de los últimos meses, que el Sevilla es mejor que el Betis, pero es verdad que un derbi es impredecible y que si no se ponen los cinco sentidos y el alma en la empresa es muy fácil salir derrotado.

Tiene el Sevilla argumentos futbolísticos para superar esta eliminatoria, y además puede jugar con la mínima tranquilidad que le da saberse vencedor con un empate con goles. La pregunta del millón es si al conjunto sevillista le bastará con su calidad técnica o tendrá que tirar de esos recursos que parecen olvidados y que en estos partidos le dieron tan buenos resultados en los últimos años. Sea como sea, puede presumir el aficionado sevillista de que en este partido no se juega la temporada, porque le quedará mucho por delante. Vaya que sí.

La ocasión merecería no corbata, sino traje de gala, pero mejor dejarlo en casa y demostrar que la categoría va por dentro. Y no es un decir.